Es inevitable que sintamos rechazo, rabia e incluso odio hacia el asesino confeso; nunca me creí eso de poner la otra mejilla. No obstante, es necesario ir un poco más allá y no quedarnos en lo inmediato.
Blanca ha sido asesinada por ser mujer en una sociedad machista y patriarcal, en la que la autonomía, el espacio, el derecho a ser nosotras mismas es algo que no nos viene dado, que tenemos que aprender y ganar poco a poco, día a día. Ir ganando el terreno que es nuestro; este proceso de empoderamiento para algunos supone una amenaza y deciden dejar claro quién manda aquí.
Me indignan profundamente las concentraciones de algunos políticos, que con la boca dicen estar en contra de la violencia machista, y sin embargo recortan recursos para erradicar esta lacra. Si estos cuatro asesinatos en lugar de ser de mujeres hubieran sido de políticos, o de jueces o magistrados, 4 ó 105 durante el 2016 (cifra de feminicidios en este año), a nadie se le escapa que se
hubieran desplegado medios policiales, judiciales, de protección, de información y difusión.
¿Por qué esto no pasa cuando la víctima es mujer y se le mata por el hecho de serlo? Porque no lo tratan con la misma gravedad. Porque evidentemente, la percepción de la gravedad de un crimen no es la misma en función de quién sea la víctima.
haya padres que se venguen de las madres ensañándose con las hijas o hijos?
Me asusta que un Magistrado del Tribunal Supremo diga que la violencia por cuestión de género no existe. Que la violencia se da por la maldad innata de las personas, pero que el hombre tiene más fuerza, por eso hay asesinatos de mujeres. Defiende la igualdad de penas, en detrimento del agravante de violencia de género.
La publicidad sigue tratando a la mujer como un bello animal, embutida en trajes imposibles, alzada con tacones totalmente antinaturales que le hacen andar como un torpe y frágil polluelo, con pequeños pasitos. ¿Cuantas presentadoras de televisión vemos con arrugas, entradas en carnes y peinando canas? ¿Por qué uno de los mejores calificativos que se le pueden dar a un hombre es inteligente, mientras que las mujeres nos deberíamos sentir alagadas si nos llaman guapas?
Estas cosas no son más que una pequeña muestra de la manera que tenemos de abordar la cuestión de género. Porque si por un lado se nos invade con anuncios en contra de la violencia, pero no se afina y denuncia la discriminación en lo cotidiano, estamos condenadas a seguir reproduciendo los mismos esquemas.
El papel del Estado debería ser destinar recursos a protección, educación, formación, acompañamiento... Y el papel de los medios de comunicación tratar la información con la seriedad que se merece, dejando de lado el sensacionalismo y ahondando en las causas que hacen posible que se dé esta realidad.
Maura Rodrigo Alcalá
Secretaría de la Mujer de CGT/LKN-Nafarroa
No hay comentarios:
Publicar un comentario