23 nov 2018

Black Friday: ideología del apocalipsis consumista

Una imagen recorría hace semanas las redes sociales. En ella se podía ver a dos mujeres racializadas, de rasgos orientales, llevar bolsas de una tienda de ropa de lujo, mientras caminaban con agua hasta la cintura en un entorno fácilmente identificable: Venecia en una de sus subidas de marea, ahora relacionadas con el cambio climático. La imagen se completaba con una frase popularizada por Fredric Jameson: “Es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo”.
El éxito de este meme, como el de muchos otros, residía en concentrar una serie de materias primas ideológicas: el capitalismo como exceso consumista, el consumismo como pasatiempo femenino y la mujer como el otro. Actuando de este modo, el meme alejaba el debate de sus potenciales participantes y levantaba una oleada de comentarios indignados en los muros que parecían decir: “el fin del mundo es una fiesta a la que no estamos invitados pero que, de todos modos, vamos a sufrir”. Ese meme y sus respuestas me hicieron preguntarme si, de verdad, no estábamos invitados a la fiesta del consumo o si, por el contrario, como ejemplifican la proliferación de fechas consumistas como el Black Friday anglosajón -el viernes siguiente a Acción de Gracias cuando los comercios salen de números rojos, es decir, pasan a negro (Black)- o el Guanggun Jie, el Día del Soltero chino -el 11 de noviembre, el 11 del 11- va a ser imposible no asistir. ¿De verdad podemos abstraernos del consumismo? ¿De verdad podemos hablar desde fuera de la ideología consumista?
Una minúscula historia del consumismoPara los especialistas Yiannis Gabriel y Tim Lang la década de 1950, con el auge del fordismo, va a ser el momento en el que el consumo se democratice en el Occidente anglo. Hasta que el consumo se lograra convertir en un pasatiempo que aliviara alienación de la cadena de montaje habían pasado una gran cantidad de hechos históricos: desde el inicio del comercio en Europa durante la época moderna, con el crecimiento de las ciudades y un aceleramiento de intercambios internacionales que se levantarán durante siglos de guerras y saqueos colonialistas, hasta la explosión comercial de la década de 1850 con la aparición de los grandes almacenes. Unos lugares donde el precio fijo acabará con el regateo con el dependiente -con la conversación- y que situará los objetos a la vista, unos al lado de otros, cobrando sentido en la abundancia. Si la década de 1920 unirá consumo a placer y libertad, la década de 1930, con la Gran Depresión, va a redoblar la dureza de los mensajes, marcando el tono con el que las sucesivas recesiones del capitalismo tratarán el tema del consumo: “Consumir es una obligación”.   
Consumismo ciegoLa década de 1950 va a ser también el momento en el que se realicen unas de las críticas más virulentas al consumismo. Según la profesora Mica Nava, estos ataques, capitaneados por Herbert Marcuse, estaban realizados por un grupo de autores, la mayoría intelectuales emigrados a Estados Unidos, desencantados con una sociedad de masas que había producido el Fascismo y que vivían en una sociedad que disfrutaba del consenso del bien material tras la Guerra Mundial: en el capitalismo, la libertad de elección a la hora de consumir es reflejo de la libertad personal y política, al contrario de lo que ocurría en los países de la orbita socialista. No en vano, en 1959, Nikita Khrushchev y Nixon, como si fueran dependientes de unos grandes almacenes, se enzarzaron en un debate sobre quien hacia mejores cocinas en la Exposición Nacional Americana en Moscú donde los capitalistas habían construido una casa que, según ellos, cualquier norteamericano podía comprar. Consumir era una carta de ciudadanía.
Para Mica Nava, el tono de esos autores marcó mucha de las críticas de la izquierda hacía el consumismo: la izquierda era una doctrina de la austeridad y los consumidores eran manipulados por la publicidad que les lavaba el cerebro. Estas afirmaciones demostraban la escasa atención con la que la izquierda había tratado el otro extremo de la ecuación capitalista, el consumo. Nava resume muy bien este punto afirmando: <>. Esta afirmación tenía, por supuesto, implicaciones culturales y autores como Richard Hoggart señalaban en 1957 como el consumismo norteamericano estaba erosionando la verdadera cultura obrera que, de manera nostálgica, situaba en los pubs ingleses de unas décadas anteriores, pero también tenía importantes implicaciones de género. Si tal como explicaba Nava, en 1976, en Inglaterra, las mujeres realizaban el 80% de las compras, esa visión del consumo tenía fuertes connotaciones machistas. Las compras, y podemos discutir de la validez de esta afirmación en la actualidad, ha sido un trabajo para muchas mujeres. Un trabajo en el que demostrar sus capacidades, su experiencia y sus conocimientos de economía, una labor supeditada muchas veces a un jefe, el marido -como si fuera la responsable de compra de una empresa, explica Nava- pero absolutamente necesaria para los cuidados en muchos hogares obreros y burgueses. Desde qué posición hablamos de anti-consumismo, ¿desde la de intelectual de izquierdas o desde la de madre que tiene que comprar dos sobrepijamas con un presupuesto de 10 euros? ¿Desde ambas?
 
Si bien la década de los 60 produjo algún discurso reconciliador, como el de los Estudios Culturales, donde se exponía la capacidad de ciertos grupos, especialmente el de las subculturas juveniles, de reapropiarse de objetos de la sociedad de consumo, como la ropa, para crear mensajes anti-comerciales, el triunfo global del capitalismo acabó imponiendo su lógica individualista y hedonista que es, a su vez, muy poco conciliadora. La década de 1980 vivó el triunfo del consumismo y el declive de las barreras culturales para su disfrute en frases como “La avaricia es buena” (Greed is Good) de la peli “Wall Street” y la década de los 90 ese ambiente se endureció aún más con mensajes publicitarios que hablaban de lo exclusiva que se había vuelto la fiesta del consumo. Zygmunt Bauman habló en esa misma década de como los “nuevos pobres” eran vistos no en términos de privación material sino como consumidores fracasados. Personas que habían fallado en sus elecciones -está noción estuvo muy presente, por ejemplo, en la gran estafa hipotecaria en España- y que ahora debían de depender del Estado para que eligiera por ellos.
Espectáculo y consumo en el Black Friday
Los cambios en las últimas décadas han provocado fenómenos contradictorios que mantienen la maquinaria del consumo en un estado de incansable ebullición: si bien la globalización, con su deslocalización del trabajo, ha roto el pacto fordista de trabajadores-consumidores, la explotación racista de personas en situación más desfavorecida en otros contextos geográficos ha hecho el consumo más asequible -la ropa es un claro ejemplo. Si bien la crisis económica ha retraído el consumo -en 2015 el consumo privado había caído en 12,6 % en España- la presión por consumir que producen las recesiones económicas tiene repercusiones en campos específicos como la tecnología y su bajada de precios - según estadísticas del Mobile Smart Phone en España hemos pasado de un 41% de usuarios/as de smartphones en 2012 a un 81% en 2017. Si bien la incertidumbre laboral nos ha puesto en sobre aviso sobre ciertas estrategias capitalistas, la precariedad y su canibalismo económico, temporal y de fuerzas nos impide investigar otras formas de consumo -la comida ecológica de proximidad sería un buen ejemplo.  
El activismo consumista tiene, por supuesto, una larga tradición que ha expuesto respuestas parciales a esas situaciones. El boycott es una de ellas: en 1989 una llamada a la embajada de USA avisando de que se había inyectado con cianuro a dos uvas de producción chilena destinadas al mercado norteamericano produjo millones en pérdidas y se llevó por delante decenas miles de puestos de trabajos. Junto a este tipo de acciones, han convivido el movimiento cooperativista, que busca que los consumidores tomen las riendas de la producción, el movimiento de consumidores/as que defiende derechos y evalúa cualidades, así como otros movimientos de consumo ético o que buscan redefinir nuestras compras en clave ecológica o de proximidad y que tienen en las campañas de información uno de sus puntos fuertes.
Frente a este panorama, marcado tanto por la inestabilidad laboral como por una mayor información a la hora de comprar, los grandes conglomerados comerciales, que cada vez colonizan más nuestra cesta de productos básicos, tienen que lidiar con unas compras más azarosas, precarias e impredecibles. Una de sus respuestas en la de subrayar el espectáculo, subrayar los valores estéticos no sólo de los objetos sino de la misma compra. Todo es espectáculo y no en vano, en los centros de nuestras capitales, las tiendas de ropa han sustituido a los cines como lugares que organizan nuestros sueños. El espectáculo ha contaminado hasta el trabajo en esos centros comerciales y la semana pasada una marca de ropa interior entrevistaba a las aspirantes a dependientas en su escaparate, imitando a una cadena hotelera que, hace unos meses, lograba colapsar una céntrica plaza madrileña provocando una hilera de aspirantes con su currículo en mano. El Black Friday como evento -no religioso- centrado únicamente en el consumo es puro espectáculo y ejemplifica muy bien la escalada de tono del neoliberalismo para mantener el cada vez más frágil discurso del eterno crecimiento y de la autorrealización a través de la compra. En su discurso individualista, este tipo de acontecimientos crean unas desviaciones del ocio que caen en lo delictivo, tal y como demuestra la presencia constante de altercados violentos en centros comerciales por esas fechas en los países anglosajones, y que en 2008 provocaron la muerte de un empleado de 34 años, Jdimytai Damour, por una estampida durante el Black Friday. Thomas Raymen y Oliver Smith, que han estudiado este tipo de actos vandálicos en Inglaterra durante el Black Friday de 2014 señalan que los protagonistas de los altercados no son personas de bajos recursos queriendo acceder a compras que no pueden conseguir sino consumidores conscientes que consideran la compra como un ocio serio y especializado, que conocen los mejores lugares, tácticas y estrategias de ahorro. Estos consumidores “extremadamente competentes” o “compradores extremos” están actuando con respecto a la lógica del consumismo, son “hiper-conformistas” con los valores del neoliberalismo: la competitividad individual, la envidia y la exhibición agresiva de bienes de consumo.
Si bien no estamos hablando de masas desinformadas y frenéticas sino lógicas con el clima cultural, el individualismo y la tramoya comercial del Black Friday nos dan una clave del modo en el que podemos plantear alternativas: desde lo colectivo y manteniendo una cierta distancia con el espectáculo. Lo que nos remite a la foto con la que comenzábamos este texto. ¿Cómo construimos esa distancia? ¿Desde la academia? ¿Desde los viejos discursos de la izquierda? ¿Tienen lectura de género nuestros discursos anti consumistas (tienen en cuenta los cuidados)? ¿Y tienen sensibilidad racial (Jdimytai Damour era un trabajador afroamericano)? ¿Qué tipo de capital cultural y social requieren nuestras alternativas? ¿Están nuestras alternativas levantadas sobre la acción y responsabilidad individual?...
https://www.elsaltodiario.com/mecambio/black-friday-ideologia-del-apocalipsis-consumista

22 nov 2018

La perversión del sistema de control de IT (Incapacidad Temporal)

El INSS realizará 64000 controles extraordinarios de IT para dar la mayor cantidad de altas médicas. Con esta medida pretende recortar y criminalizar el ejercicio de un derecho para ahorrar costes.
El pasado 28 de septiembre la Ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, anunciaba a bombo y platillo un plan para realizar 64.000 controles extraordinarios sobre procesos de incapacidad temporal con la finalidad de dar la mayor cantidad posible de altas médicas. Por su parte la Directora General del INSS, en la presentación del Plan a los representantes de las Mutuas Colaboradoras de la Seguridad Social (las antiguas Mutuas Patronales, nombre que deja mucho más claro su finalidad real) se manifestó en la misma dirección, generando duda sobre aquellos trabajadores o trabajadoras que perciben la Incapacidad Temporal, partiendo desde una situación de presunción de culpabilidad y poniendo sobre estos la sospecha del fraude.
Queremos poner en evidencia la perversión del sistema de control de la Incapacidad Temporal. En ningún momento se está persiguiendo el fraude en las percepciones de esta prestación sino que lo que pretende es criminalizar el derecho a la incapacidad temporal y hacer recaer sobre los trabajadores un recorte que afecta a una cuestión especialmente sensible como es el estado de salud.
El objetivo es intensificar el control de las IT antes que alcancen los 365 días de duración esgrimiendo los siguientes motivos: “desde el año 2012 hasta el año 2018 se ha producido una elevación importante de los índices que reflejan la situación de la prestación de incapacidad temporal: la incidencia, prevalencia y duración media de los procesos de incapacidad temporal. Así la incidencia ha pasado entre los años 2012 y 2017 de un 20,62 por mil trabajadores a 24,39. La prevalencia de 31,88 trabajadores por mil a 35,08 y la duración media de las bajas de 37,88 día a 39,48 días respectivamente”. Como se puede ver en ningún momento se habla de adoptar medidas contra un presunto fraude (incomparecencias a controles de I.T., procesos de I.T por enfermedad común que empiezan justo al inicio de una relación laboral, falsificación de partes de I.T, etc).. Simplemente que se produce un aumento de las I.T y a partir de ahí se pone en marcha un proceso para reducir el gasto. El objetivo no es luchar contra el fraude sino simplemente y llanamente dar altas para reducir costes.
Estas actuaciones también se extienden al personal funcionario de las distintas Mutualidades (MUFACE, MUGEJU, ISFAS) que endurece aún más los controles, además con el agravante que en el mutualismo administrativo no existe la posibilidad de disconformidad o discrepancia contra el alta.
El coste máximo del plan es de 312.142,56 € y para ello se tiene que conseguir realizar un determinado número de reconocimientos y un porcentaje total de altas médicas.  Aquí no priman criterios médicos sino únicamente los económicos: o los médicos del INSS que participen en el plan dan un número de altas o no cobrarán. Las cantidades que se abonarán a los inspectores médicos que participen en el Plan se imputarán al presupuesto del INSS de 2019 en el programa 1391 Dirección y Servicios Generales, concepto 151 Gratificaciones. En lo relativo al % de altas se establece que para poder cobrar estas gratificaciones hay que sacar un: “porcentaje del total de altas médicas por reconocimiento emitidas por todos los inspectores participantes en el plan durante las 48 horas de trabajo, frente al total de altas médicas por reconocimiento emitidas por todos los inspectores en horario de mañana en ese mismo período.” De tal manera que o se consigue un número de altas o no se cobrará en su totalidad la cuantía que corresponde, forzando de esta manera a que las y los médicos den altas sin tener en cuenta criterios médicos y teniendo en cuenta solo el objetivo de cumplir con los objetivos establecidos con el plan para poder cobrar la gratificación. Pero también nos consta que la mayoría del colectivo médico se está negando a participar en este plan que atenta contra la ética médica, dejando claro que su trabajo es velar por la salud de los trabajadores y no la de cumplir con objetivos económicos.
Recordamos que este tipo de criterios de productividad relacionados con la IT ya fueron dados por nulos por la Sección 4 de la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional que afirmó que “El complemento de productividad pretende retribuir una determinada actividad, dedicación e interés que conlleven un especial rendimiento o la consecución de unos resultados objetivos. Pero cuando esos resultados dependen de una actuación valorativa, en este caso de los Inspectores médicos del INSS en su función de control de los procesos de incapacidad temporal, los objetivos a conseguir para lograr la productividad no pueden consistir en que la valoración se haga en el porcentaje de casos que se fija en un determinado sentido, en este caso, el alta médica o el pase a incapacidad permanente”.
Resultado de imagen de incapacidad laboral viñetasEn definitiva, no existe un problema real de fraude en la  IT. Si se puede afirmar algún dato es que en España la mayoría de los trabajadores no sólo no abusan de la Incapacidad Temporal sino que por el contrario tres de cada cuatro trabajadores (74%) ha ido a trabajar alguna vez estando enfermo (en Reino Unido, el 57%; en Alemania, el 49%; y en Francia, el 42%). Son cada vez más los trabajadores enfermos que renuncian a pedir la baja médica para no perder el salario o el trabajo. La reforma laboral tiene gran responsabilidad en el deterioro de la situación, al contemplar la posibilidad de despido por acumulación de bajas médicas aunque estas sean debidamente justificadas por el médico.
Con este Plan no se pretende solucionar un problema que no existe, sencillamente se pretende recortar recursos y criminalizar un derecho para dificultar su ejercicio. El PSOE parece que va a continuar con las mismas políticas antisociales y de recortes que el anterior gobierno del PP. Si este era el cambio de ciclo que pretendía el gobierno del PSOE, para este viaje no hacía falta alforjas.
Sindicato Federal de la Administración General del Estado
http://www.cgtstap.es/la-perversion-del-sistema-de-control-de-it-controldelasits/

25 - Nov.- Cibeles: Nunca más silenciadas


http://rojoynegro.info/evento/eje-violeta/25-noviembre-d%C3%AD-internacional-las-violencias-machistas-convocatorias

21 nov 2018

¿De cuánto dinero hablamos cuando nos referimos a un sueldo digno?

Los gastos anuales de una familia media rondan los 30.000 euros en España, un país donde subir el salario mínimo a 900 euros provoca espanto en un empresariado que ya ha superado la crisis y cuya Administración mantiene brechas de hasta 500 euros para empleos similares.
Resultado de imagen de sueldo digno precariedad laboral forges¿A cuánto sube un salario aceptable? ¿Cuánto dinero necesita una persona o una familia para vivir dignamente, con comodidad? El reciente acuerdo del Congreso para comenzar a tramitar la equiparación salarial de las fuerzas de seguridad estatales y autonómicas, que supondrá aumentos de entre 500 y 700 euros brutos mensuales para guardias civiles y policías, y su coincidencia en el tiempo con el acuerdo entre PSOE y Podemos para elevar el Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros mensuales, seguido del inmediato rechazo del FMI y de varias organizaciones patronales, han puesto de nuevo sobre la mesa ese debate.
Determinar cuánto dinero hace falta ingresar para tener un nivel de vida digno en España resulta entre complejo e imposible. Por una parte, por la ausencia de definiciones y/o estimaciones de los mínimos vitales de vivienda, alimentación, acceso a servicios y cobertura de necesidades de cultura y ocio, algo que han reclamado instituciones como el Consejo Económico y Social.
Por otra, por las diferencias que marca la propia diversidad climática y orográfica del país en los parámetros de confort, con brechas de hasta el 42% en el consumo eléctrico entre el norte y el sur del país, y de desplazamientos. Y, también, por la indefinición sobre quién debe asumir el coste de algunos de esos apartados, como por ejemplo los viajes a centros médicos en zonas rurales.
¿Cuánto dinero se necesita para vivir?
Con todo, sí hay algunas pistas que permiten acercarse a esas estimaciones. Por ejemplo, la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE (Instituto Nacional de Estadística) cifra en 29.188 euros el gasto medio de los hogares y en 11.726 el de cada persona. Este último dato, en un país en el que el núcleo medio de convivencia es de 2,49 personas, apunta a unas necesidades de 29.197 por casa.
Las necesidades son mayores en el caso de los hogares unipersonales, en los que la media anual sube hasta 18.670. Y en España viven solas 4.687.400 personas, el grueso de ellas, 2.726.500, en edad de trabajar por ser menores de 65 años.
Eso supone que para alcanzar esos niveles un hogar medio necesita ingresar unos salarios brutos (con una retención del 25% en IRPF) y un 6,35% de cotización social que sumen 38.388 euros al año (catorce pagas de 2.742 o 3.199 en doce, ya sean uno o dos sueldos) y uno unipersonal, alcanzar los 24.523 (1.751 o 2.043), a los que deberían sumarse, respectivamente, 13.282 y 8.485 en cotizaciones a la Seguridad Social por parte de las empresas para las que trabajan.
Sin embargo, los sueldos no alcanzan en España esos niveles ni de lejos, según revela la Encuesta de Salarios del Empleo Principal del INE: la media se sitúa en 1.888 euros, dos tercios de ellos están por debajo de los 1.800 y la remuneración media de la jornada parcial, con la que subsiste uno de cada siete ocupados (2,71 millones de 19,52), se sitúa en 731.

"La gente tiene que trabajar más de lo habitual"

Resultado de imagen de sueldo digno precariedad laboral forges"Los sueldos no dan para llevar una vida digna", explica el sociólogo y profesor de la Universidad de Zaragoza David Pac, que recuerda que "hay unos mínimos vitales de alimentación y vivienda que todo el mundo debe cubrir, y que no varían mucho, pero tanto el volumen de consumo como su estructura están directamente ligados a la renta".
En este sentido, señala que "la aspiración de la gente es conseguir a través del salario unos medios de vida que permitan llevar una vida cómoda".
Sin embargo, "el 60% de los ocupados trabaja más de 40 horas semanales y un porcentaje similar de los que lo hacen en jornadas parciales buscan empleos de tiempo completo. Eso significa que la gente tiene que trabajar más de lo que se considera normal para conseguir sus medios de vida".
La Encuesta de Condiciones de Vida ratifica esa tesis: la renta media por hogar es de 27.588 euros anuales, más de uno de cada cinco hogares (21,6%) ha caído en situaciones de pobreza o corre riesgo de hacerlo y el 52% de las familias tiene dificultades para llegar a fin de mes.
En este contexto, y cuando según la Agencia Tributaria los beneficios empresariales han recuperado los niveles anteriores a la crisis, Luis Ortega, de la Federación de Administración Pública de CGT, considera "totalmente insuficiente la subida del SMI a 900 euros. Siempre será mejor de lo que hay (735,90 euros), pero está muy por debajo de la media de lo que necesitan las familias". Su sindicato reclama elevarlo a 1.200.
"Hay mileurismo a punta de pala en la Administración"
Ortega denuncia los bajos sueldos en el sector público. "Hay mileurismo a punta de pala en la Administración", señala, al tiempo que critica la ausencia de "algún criterio para unificar los niveles salariales " y recuerda los periodos de congelación salarial que han sufrido los empleados públicos.
En el campo de la Administración se han producido dos novedades esta semana. Por una parte, el compromiso del Gobierno con los sindicatos de subir los sueldos públicos un 2,25%. Y, por otra, el acuerdo parlamentario para equiparar los salarios de las fuerzas de seguridad estatales con las autonómicas, cuyas diferencias rondan en la tropa los 10.000 euros: 24.512 euros brutos para un policía y 24.515 para un guardia civil por 34.361 de un mosso d’esquadra.Para el presidente del PP, Pablo Casado, la subida, de "entre 500 y 700 euros aprox" por mes, supone un "acuerdo histórico" que resulta "justo". Casi nadie lo rebate, aunque lo cierto es que, según indican los datos facilitados por UGT y CCOO, la Administración pública conserva evidentes márgenes de mejora en la retribución de sus empleados. “Es positivo dignificar los sueldos, por supuesto, pero queda mucho por hacer”, anota Pac.

Así están algunos salarios públicos

Así, los sueldos base de tres de los cinco grupos de la Administración no alcanzan el mileurismo, aunque esa situación mejora en función de la antigüedad de cada trabajador y los complementos asignados a cada puesto.
Los empleados de algunos servicios traspasados a las comunidades autónomas, como ocurre en el caso de la enseñanza, alcanzan mayores niveles salariales, aunque con importantes brechas en función de los territorios.
Así, el sueldo base de un maestro, sin complementos ni antigüedad, cuya suma puede superar los mil euros, oscila en la península entre los 1.975 de Asturias y los 2.382 de Euskadi, comunidades que también marcan el mínimo y el máximo en secundaria, con 2.032 y 2.867. Esos salarios llegan hasta los 2.533 y los 2.801 en las islas canarias no capitalinas.
Las cosas son distintas en la universidad, donde los profesores asociados obtienen hasta 600 euros por asignatura, con la obligación de trabajar como autónomos y con un máximo de doce horas de dedicación por materia y semana, seis de ellas de clase.
Y también lo son en la justicia, donde, según fuentes de la asociación Jueces y Juezas para la Democracia, el millar de jueces sustitutos percibe cada mes menos de 2.000 euros netos, unos 300 menos de lo que van a comenzar a cobrar los agentes que le presentan a los detenidos a los que tiene que investigar y que elaboran los atestados en los que basa su instrucción.Su salario lleva cinco años congelado, como les ocurrió en los once anteriores.

https://www.publico.es/economia/subida-smi-dinero-hablamos-referimos-sueldo-digno.html

El Tribunal Supremo declara abusivas varias cláusulas de viaje y de billetes de Iberia

El Tribunal Supremo ha desestimado un recurso de casación interpuesto por Iberia y ha declarado abusivas una serie de cláusulas que la aerolínea aplica en su contrato de transporte y que fueron denunciadas por la organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
Una de las cláusulas es la conocida como "No Show", que obliga a los consumidores a realizar el viaje de ida si se quiere hacer el de vuelta lo que, según la OCU, impedía al consumidor poder disfrutar de tarifas más ventajosas o la combinación de vuelos entre diferentes compañías.
Iberia crea una clase intermedia en rutas a América para mejorar los ingresos El Tribunal Supremo también ha considerado abusiva la cláusula que permitía a Iberia la utilización de aviones de terceros, la modificación de escalas y la exoneración de responsabilidad en el caso de pérdida de enlaces entre distintos vuelos, así como otra que hacía referencia a los pasajeros con billete por familia numerosa que no pudieran aportar el título.
Tras este fallo, en el que condena a la recurrente al pago de las correspondientes costas, el Alto Tribunal confirma así la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, que fue recurrida por Iberia, al igual que la sentencia previa dictada por el Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid.
En julio de 2011, la OCU interpuso una demanda contra Iberia solicitando acciones colectivas de nulidad y de cesación respecto a varias condiciones generales que la aerolínea utilizaba en sus contratos de transporte aéreo de pasajeros.
Tanto la sentencia del Juzgado Mercantil como la sentencia de la Audiencia Provincial, ante la que recurrieron ambas partes, consideraron abusivas varias de las cláusulas impugnadas, concretamente las cláusulas G1, G2 y G4, y por tanto las declararon nulas y ordenaron a Iberia que cesara en su uso, según la sentencia a la que ha tenido acceso Efe.
Tras ello, Iberia interpuso un recurso de casación ante el Supremo. Tras la decisión del Alto Tribunal conocida este lunes,  Iberia ha señalado que está analizando el contenido de la sentencia y que tomará las medidas oportunas para ejecutar el fallo lo antes posible.
Según la OCU, esta sentencia evitará de ahora en adelante una serie de prácticas abusivas por parte de Ibeia y de otras aerolíneas que son "claramente perjudiciales" para los consumidores. Al mismo tiempo, lamenta por el "excesivo tiempo" que ha transcurrido desde que se inició la reclamación en primera instancia y reclama procedimientos más eficaces para eliminar las cláusulas abusivas de los contratos. Además, la OCU entiende que esta sentencia va a facilitar las reclamaciones por parte de los consumidores.

23 Nov.: Carabanchel, por un centro de la memoria

El viernes 23 de noviembre a las 18,30 h tendrá lugar el acto “Carabanchel, por un centro de la memoria”, con motivo del X aniversario del derribo de la Cárcel de Carabanchel, en el auditorio del CC Paco de Lucía (Avda. de Las Aguilas 2A, junto a la Junta Municipal de Latina).

Airbus-Illescas: Diario de una Huelga (12º día)

 
 

 

Sindicalismo combativo en el Sector Aéreo

El 15 de octubre tuvo lugar en Madrid el I Encuentro del Sindicalismo Combativo del Sector Aéreo miembro adherido a la Red Internacional de Solidaridad y Lucha, en el que se dieron encuentro, oficialmente,  trabajadoras y trabajadores  de compañías y empresas aeroportuarias de diferentes nacionalidades y organizaciones con el fin de tratar de hacer “despegar" una coordinación internacional del sector. De esta provechoso e interesante confluencia, en la que han participado compañeras y compañeros español@s, italian@s, portugues@s@s y frances@s se ha constatado que las varias problemáticas manifestadas de cada realidad, hablan todas la misma lengua y no es otra que la explotación por parte del capitalismo que ha encontrado tierra fértil gracias a las políticas de varios gobiernos y de la complicidad de los sindicatos patronales.
El sector aéreo en todo el mundo, pero en concreto en Europa, es de los más castigados por la liberalización del mercado con la consecuente proliferación de compañías Los Cost y la privatización de las compañías de bandera y de los gestores aeroportuarios. Un sector aéreo que desde hace años está en continuo crecimiento tanto por el creciente número de pasajeros cómo de mercancías transportadas, pero que centraliza los beneficios millonarios de unos pocos especuladores privados, dejando miseria y precariedad a los trabajadores y trabajadoras, al mismo tiempo que decae la seguridad y los servicios al pasaje. Todo esto no ha sucedido por casualidad sinó que es el resultado de un verdadero y concienzudo proyecto. En el 2000 el entonces comisario europeo de transportes  Layola de Palacio, declaró que en Europa quedarían sólo 3 grandes compañías aéreas de referencia en lo referente al transporte aéreo global (largo recorrido), y serían las compañías de bandera (privatizadas)  de los Estados más industrializados de la UE: British Airways (GB), AirFrance (FR), Lufrhansa (DE) pasando las demás a desempeñar un rol secundario, regional y de enlace. Estas 3 compañías, hoy por hoy,  forman parte de otras 3 grandes alianzas globales del  cielo (One Word, SkyTeam, Star Alliance) y junto a otros colosos del transporte aéreo mundial, entre los que se encuentran las grandes compañías americanas, asiáticas y árabes que controlan, a través de acuerdos y alianzas, gran parte del transporte aéreo global embolsándose los respectivos beneficios y dejando sólo migajas a los trabajadores y trabajadoras.
A partir de este análisis general se ha decidido sintetizar las argumentaciones comunes compartidas en las diferentes luchas de las que hemos sido protagonistas, construyendo así una plataforma unitaria de reivindicaciones:
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      Control público del sector aéreo a través de la nacionalización de las compañías de bandera y de los gestores aeroportuarios, siendo ambas un patrimonio público, un bien común, con el consecuente plan de internalización  de todas las actividades ( handling, mantenimiento, informática, seguridad, ecc) poniendo fin a la subcontratación y cesión a terceros. Un control público que nivele los costes de los servicios de tierra en base a una tarifa única, igualitaria y sin distinción entre compañías (Los Cost) y que equipare y controle las tasas aeroportuarias tomando como referencia las capitales de los estados miembros de la Unión Europea;
      La lucha contra la precariedad laboral en un sector en el que la contratación, durante todo el año, de personal a media jornada y temporales, no está en absoluto justificado siendo utilizado solamente para tener controlados y bajo presión salarial y laboral a los trabajadores y trabajadoras, los cuales además de ser condenados a una vida sin posibilidades ni expectativas, verán siempre más lejana y empobrecida su pensión, Reivindicamos la estabilidad laboral de los contratos;
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      Respeto, en lo que a la conciliación de la vida laboral y familiar se refiere, en un sector en el que los horarios el trabajo están basados constantemente en la flexibilidad sin tener en cuenta las necesidades y exigencias de las trabajadoras y trabajadores, con turnos que saltan de horas a lo largo de la jornada  diurna y nocturna y con la habitual obligación de trabajar los domingos, incidiendo en la calidad de vida personal, familiar y de la salud.  A pagar las consecuencias, en una sociedad patriarcal, nos encontramos con que las más afectadas son las mujeres. Reivindicamos una reducción general del horario de trabajo por debajo de las 35 horas semanales, también para hacer frente a la robotización y automatización, con turnos de trabajo a jornada completa (media jornada sólo de forma voluntaria) en base a 3 turnos diarios, y pedimos además una normativa que regule las ayudas y las correspondientes prestaciones sociales, iguales para hombres y mujeres, para facilitar la gestión de las problemáticas familiares sin que ello conlleve una pérdida salarial;
      Equiparación salarial, de las condiciones laborales (normativa) y de los derechos entre todas las categorías profesionales del sector aéreo hasta que se consiga un único convenio colectivo del sector a nivel internacional, evidentemente estableciendo como base las mejores condiciones ya existentes. Desde hace años , ya, con la liberalización del mercado y la aparición de las compañías Low Cost,  las varias compañías y las empresas del sector basan su competencia en las diferencias salariales, la normativa (coste del trabajo) y no en la calidad del servico ni en la seguridad que se debería ofrecer a los viajeros, generando de esta manera un imparable “dumping social", incluso en las mismas compañías/empresas con filiales Low Cost, con una sistemática carrera hacia la rebaja de los salarios. En este marco, reivindicamos, asimismo,  el respeto y el reconocimiento universal de la representación sindical y del derecho a la huelga;
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      Reconocimiento, para todos los perfiles profesionales del sector aereo-aeroportuario, de desempeñar un trabajo deslomador, culpable de generar enfermedades profesionales específicas para las que reivindicamos, de consecuencia, el reconocimiento económico y su regulación La mayoría de los perfiles profesionales del sector están sujetos a un continuo esfuerzo físico, contaminación  por emisiones, por microparticulas y contaminación acústica así como a continuas radiaciones que ponen cada día en riesgo la salud y la seguridad. Por otra parte, como ya hemos denunciado en los puntos anteriores, la flexibilidad horaria y de turnos de trabajo, generan un continuo estress debido a la inestabilidad de la conciliación laboral – tiempo libre y por lo tanto afecta a la calidad del descanso y de la alimentación. Ponemos de manifiesto y constatamos que cuánto mayores son las condiciones de salubridad y seguridad de los trabajadores y trabajadoras mayores son los estándares de calidad y seguridad también para los pasajeros. Dentro de este contexto reivindicamos que la edad de jubilación (pensión) sea a los 55 años y, en referencia al punto sobre la precariedad, evidenciamos de nuevo la importancia de la estabilidad de los contratos de trabajo;
      Rechazamos cualquier tipo de opresión: no siendo el sector aéreo inmune a las discriminaciones de género, de diversidad sexual, de raza y religión y, como en el resto de ambientes de trabajo, el racismo y el machismo son armas para enfrentar a los trabajadores y trabajadoras con el fin de dividirlos en sus luchas y reivindicaciones. Denunciamos que precisamente las mujeres y los inmigrantes son los más explotados y oprimidos: en los aeropuertos los trabajos menos considerados y mal pagados se los hacen hacer precisamente a los inmigrantes y negros sobretodo porqué, estando marginados a nivel social, se ven obligados a aceptar cualquier contrato por tal de tener un salario mínimo para sobrevivir. En el caso de las mujeres, de forma particular, le son asignados los trabajos de cara al público, llegando a ser éstas diana de insultos y agresiones.
      La feminización del trabajo en el sector aéreo y el incremento de la precariedad laboral femenina.
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Es una realidad que el sistema capitalista patriarcal se apoya en la división sexual del trabajo ,con ello  consigue un desequilibrio ,a pesar del aumento de asalariadas,tenemos un mayor número de puestos de trabajo mal remunerados y un elevado índice de condiciones precarias.
En Europa el trabajo femenino dentro del sector servicios es de un 70%,son las mujeres las que sufren unas condiciones laborales de muy mala calidad,los contratos a tiempo parcial son una realidad constante a lo largo de la vida de las mujeres.
Bajo una perspectiva de género anticapitalista y de clase , las estrategias de lucha revolucionarias que tienen que adoptar las organizaciones sindicales ,son la creación de una base consolidada de reivindicaciones  ,en materia de igualdad de género.
Las organizaciones sindicales tienen que luchar por erradicar los prejuicios patriarcales y sexistas fomentando la participación del sector femenino ,de la clase trabajadora ,no como un reclamo  electoral  sindical ,sino como una obligación para acabar con las desigualdades de género y poder llegar a centrarnos en la creación de una base social sin explotadores ni explotadas.
Es por ello que las organizaciones sindicales tienen que presionar a las empresas para que los planes de igualdad se implanten,tengan un carácter  real en políticas de igualdad y se lleven a cabo no sean un mero documento donde la empresa exprese sus mejores deseos a las trabajadoras y luego no lo lleve a cabo.
El trabajo sindical en materia de igualdad tienen que ser diario y real por ello tenemos que elevar nuestra voz a los poderes públicos para que tomen medidas para erradicar la desigualdad y la precariedad femenina con contratos parciales,las trabajadoras tienen que poder tener una independencia económica sin tener que depender de ningún estado protector y patriarcal que las degrada como personas.
Por una igualdad real ya en el mundo laboral.
 
RECUPEREMOS EL VUELO RSISL (Red Internacional de Solidaridad y Lucha)
 
CGT IBERIA (España)
CUB TRASPORTI /  AIRCREW COMMITTEE (Italia)
SUD ARIÉN (Francia)
SOS HANDLING (Portugal)

20 nov 2018

Mujer y sindicalismo, las historias silenciadas que supusieron el triunfo de la clase obrera

Los relatos sobre la unión del mundo sindical con la mujer siempre estuvieron ahí, pero acallados. Ahora, un ensayo de la editorial Catarata da voz a una docena de trabajadoras, situadas en el Marco de Jerez y desde 1960 hasta la actualidad, que tuvieron que enfrentarse al doble estigma social de ser obreras sindicalistas y mujeres.
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Las cigarreras, que trabajaban a destajo en la Tabacalera, un edificio ahora
recuperado como Centro Social Autogestionado cercano a la Glorieta de
 Embajadores (Madrid), fueron las primeras mujeres en organizarse
sindicalmente en la capital a principios del siglo XX.
Las mujeres consiguieron meter en la mochila las opresiones que sufrían para llevarlas a su lado de la barricada. Así sucedió cuando eran ellas las que, junto con sus hijos pequeños, encabezaban las las manifestaciones para que la Policía armada no disparara contra los obreros. Además, crearon la figura de la "madrina", que era aquella mujer que se hacía pasar por la novia de un preso político al que cuidaba sin ser realmente su pareja; una ayuda que solamente ellas podían ofrecer.
Aunque la introducción de la mujer en el movimiento sindical se produjo a un ritmo muy lento, como aún hoy sigue sucediendo, una de las funciones que se les encomendó estaba supeditada a los hombres; relegando así, en cierta manera, las aspiraciones de sus propios derechos. Se produjo en los años más duros del franquismo, pensando que la mujer con conciencia de clase, podía convencer a las esposas de los trabajadores que el activismo de sus maridos no era algo negativo. Si es cierto que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, detrás de estas grandes mujeres tan sólo estaban ellas y su sororidad.
Parece que el sindicalismo del siglo XXI se resiste a incluir, desde sus entrañas, la perspectiva de género que el movimiento feminista esta llevando hacia límites inimaginables desde hace apenas unos años. De hecho, uno de los pilares fundamentales ligado a la tan necesaria educación es la revisión histórica ajustada a parámetros hasta ahora rechazados, sobre todo desde el enfoque masculino que ha sido predominante a la hora de escribir la historia.
Una ruptura con todo ello es la monografía Historias silenciadas. Las mujeres en el movimiento sindical desde 1960 (Catarata), una edición coordinada por Beltrán Roca y Eva Bermúdez Figueroa, el libro recoge una colección de nueve historias contadas a través de sus doce protagonistas con un denominador común: mujeres y obreras sindicalistas.
El volumen propone un repaso histórico por los subterfugios que las mujeres crearon para rechazar tanto la ya superada dominación franquista , como las violencias machistas, una lucha que siguen reivindicando en su día a día. El valor de este  compendio de entrevistas narradas se esconde en lo mas esencial de todo: las mejores personas para relatar una historia son aquellas que vivieron en primera persona los acontecimientos.
El lector puede presenciar ,de esta forma, la metamorfosis que lleva al gusano de seda que era el movimiento sindicalista - copado por organizaciones ligadas a la Iglesia que defendían los derechos de la clase obrera - , a transformarse mediante un proceso en el que se enroscó en si mismo. Así consigue hacerse mas duro, clandestino, tejiendo redes para llegar a ser impenetrable por las amenazas exteriores , consiguiendo de este modo formar una crisálida que terminó eclosionando con una mariposa que no tenía miedo a volar.
A través de los diferentes relatos, el lector se enfrenta a situaciones tan variopintas como la relatada por Ana Perea España, a la que no dejaron afiliarse a CCOO por ser asalariada, una circunstancia que hoy en día sigue patente.
"Fíjate si hay que luchar",  dice la sindicalista Pilar Pinto Buzón. encargada de recoger el testimonio de Perea en el libro.
El libro, recoge a su vez, muchos debates actuales , como las dudas de si incluir a los hombres al mismo nivel que las mujeres dentro del feminismo , o el papel desempeñado por las militantes con un cariz mas intelectual, que podían ser "mejores" a los ojos de los varones y aquellas personas con una situación económica más elevada , pero no lograban conectar con las masas femeninas al no representarlas.
Resultado de imagen de Mujer y sindicalismo, las historias silenciadas que supusieron el triunfo de la clase obreraAlgunas declaraciones se salen de los renglones de lo meramente sindical, adoptando posturas transversales , para entrar de lleno en conductas que también se dan hoy en día. Ejemplo de ello es relegar la realización de las "labores femeninas" , por parte de las mujeres sindicalistas, hacia otras , mujeres de clase más baja. Otro paradigma repetido son las dificultades para poder ser madre,  que Rosario Domínguez condensa en las siguientes palabras "las empresas están dominando las vidas de las personas".
Del marco de Jerez a toda España
Roca y Bermúdez toman, de forma inteligente, el Marco de Jerez ( donde se engloban Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Trebujena) como referencia de estudio para después poder extrapolar los resultados a todo el territorio español dada la idiosincrasia de la zona investigada. Dado el alto grado de diversidad que se da en la región, resultado de años y años de interculturalidad , esta decisión acierta, pues hace que el libro sea rico tanto en puntos de vista como en los propios antecedentes familiares y educacionales de las protagonistas.
De esta forma, la monografía agrupa nueve historias con nombres propios de mujer donde los lugares comunes responden a las palabras de "solidaridad" y "organización" , un lugar de encuentro en el que sentirse libres, ya que tal y como dicen los editores, "todas tuvieron que hacer frente a situaciones de dominación , resultado de su doble condición de obreras - sindicañlistas - y mujeres".
Un respeto al relato
Beltrán Roda y Eva Bermúdez, los dos editores de  la publicación, no pasan desapercibida la importancia que también tiene el envoltorio del producto. La transcripción exacta de los términos en las que las protagonistas se expresan es algo que el lector podrá agradecer: con sus dejes, sus propias formas de transmitir o de las inexactitudes de propias de las personas que en su cabeza guardan montones de recuerdos en los que se rememoran aquellos instantes en los que luchar por tus derechos significaba , de forma irremediable, jugarse la vida.
Otro caso parecido es la forma de redactar y expresar las ideas que contienen, con fórmulas como " monarquía parlamentaria" para definir la etapa que comúnmente se denomina "democrática".
Mujer y sindicalismo, una simbiosis necesaria
Esta edición avanza un poco más en el camino sobre la presencia de las mujeres en el movimiento sindical , consolidándose estos dos factores como determinantes en el progreso hacia las libertades. Un camino que apenas ha empezado, pues los datos históricos no engañan : la única mujer que ha llegado a ser secretaria general de un sindicato fue Ana Sigüenza en el año 2000 con la CNT, y ninguna de las dos grandes centrales sindicales, UGT y CCOO, apoyaron de manera plena la huelga de 24 horas  del 8 de Marzo que desde el movimiento feminista reivindicaban y que acabó en un éxito rotundo.
https://www.publico.es/sociedad/movimiento-sindical-mujer-sindicalismo-historias-silenciadas-supusieron-triunfo-clase-obrera.html