21 jun 2016

Con la privatización de Aena nos han robado 8.750 millones

UN AÑO DE EXPOLIO EN AENA
Resulta muy difícil compilar estos 15 meses transcurridos desde el expolio de Aena el 11 de febrero de 2015. Poco antes enviamos otro artículo donde intentamos explicar la trascendencia de la privatización para los ciudadanos: influencia del 10% en el PIB de la red pública, monopolio privado, capacidad de chantaje, y una operación circunscrita dentro de dos ejes: el de la trasferencia de la riqueza pública a manos privadas y el de la voracidad de quienes ahora entran en la gestión para desmontar otro servicio público para convertirlo en negocio, puro y duro, e inútil al ciudadano.
Hoy sabemos que toda la palabrería neoliberal que estaba detrás de la necesidad de una “mejor gestión” no escondía más que una mafia incrustada en los aparatos del poder para expoliarnos derechos, servicios y, hay que decirlo claramente, lo que nos pertenece y que hemos creado en varias generaciones. Eso lo hemos abreviado con el nombre de corrupción. Pero no basta, hay que hacerlo entendible. Es necesario comprender los mecanismos y señalar a los culpables.
Los trabajadores tenemos memoria de pez. Ahí va un dato: en algo más de un año, la privatización de Aena nos ha robado 8.750 millones de euros. Ya lo vaticinamos. Hemos hecho comunicados intentando poner cara a esa barbarie. CGT ha publicado un interesante comunicado, en defensa de lo público, con datos precisos de presupuestos (os remitimos al mismo). Daremos otro dato: La Comisión Europea y los Estados miembros han movilizado unos 4 000 millones EUR en ayuda humanitaria, económica, de desarrollo y de estabilización destinada a los sirios en su país, así como a los refugiados y sus comunidades de acogida en los países vecinos: Líbano, Jordania, Irak, Turquía y Egipto. Como todos sabemos, este presupuesto no se ha gastado ni se gastará, pero no llega ni a la mitad del expolio de Aena. Hay que decir las cosas así de claras.
¿Quién se lo ha llevado? Fondos buitres extranjeros, radicados casi todos en paraísos fiscales; apenas hay capitales de este país. Islas Caimán, Bahamas, el HSBC… Los de siempre. Quienes diseñaron la operación fueron también los de siempre, los mismos que en el caso Bankia. Y aquí siguen.
Aena significaba Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea. Hoy somos una empresa segregada; lo curioso es que el teórico dueño, la parte que queda pública (antes NA ahora se llama Enaire) no es más que un contratista de servicios en los aeropuertos cuya concesión acaba en 2018. Parte de esas concesiones se privatizaron en los tiempos de Pepiño Blanco, trece torres de control, el servicio AFIS y la mitad del SDP. Una de la grandes concesionarias, la semipública Ineco, está en los periódicos por ser investigados por corrupción buena parte de sus directivas.
La segregación en un absurdo económico, empresarial y de gestión; de economía de escalas; pero hoy en día sabemos que no había razones “económicas” para las privatizaciones. Aena sigue siendo el concesionario en los aeropuertos de toda la subcontratación. Por poneros un ejemplo rápido, en Barajas trabajamos unos 950 de Aena hasta un total de más de 35.000 trabajadores. La situación de precariedad del handling (por favor, buscadlo, no tenemos espacio) es absoluta. Cada renovación de expediente baja un 20% en su licitación.
¿Quiénes pagamos esta situación? Trabajadores y ciudadanos. El problema de la privatización de los servicios públicos es que se produce un doble expolio. Precariedad laboral viene asociada a pérdida de seguridad operacional, a incomodidad, a cierre de instalaciones, a vuelos medicalizados, a la ONT, a la capacidad de desarrollo interregional. A la doble escala de desigualdad.
El 28 de junio será la II Junta General de Accionistas de Aena. Vamos a hacer una visita a los expoliadores como lo hicimos en la salida a Bolsa. Lo vamos a hacer solos como CGT, como siempre (ya lo conocéis). Pero en CGT no estamos solos. Así que contamos con la movilización de todos vosotros para ese día. Sacad tiempo, merece la pena.

CGT - Aena
http://aviaciondigital.com/la-privatizacion-aena-nos-robado-8-750-millones/

20 jun 2016

IBERIA: Inspección de Trabajo obliga a transformar eventuales a fijos-discontinuos a 690 trabajadores


TENIAMOS RAZÓN, Y LA INSPECCIÓN DE TRABAJO NOS LA HA DADO
La CGT denunció ante la Inspección de Trabajo el fraude de ley de los Contratos Eventuales, por lo que los contratos realizados entre el 1-6-2012 y la fecha anterior a la primera comparecencia suman un total de 690 trabajadores, todos ellos relacionados con la actividad del Handling.
Por lo que se ha constatado la existencia de infracción dispuesto en los artículos 15,1.b) del Real Decreto Ley  2/2015 de 23-Oct. por el que se aprueba el texto refundido de la   Ley del Estatuto de los Trabajadores y 3 arts. del R.D. 2720/1998 de 18-Dic. por el que se desarrolla el art. 15 del Estatuto de los Trabajadores en materia de contratos de duración determinada, por cuanto se ha transgredido la normativa en materia de contratación temporal , mediante la utilización de la modalidad de CONTRATACIÓN EVENTUAL EN FRAUDE DE LEY  al no ajustarse la causa que motiva la temporalidad a lo establecido en la normativa vigente.
LA EMPRESA DEBE PROCEDER A CONVERTIR LOS CONTRATOS DE DURACIÓN DETERMINADA (EVENTUALES) DE LOS TRABAJADORES, INCLUIDOS EN EL LISTADO FACILITADO POR LA EMPRESA A LA INSPECCIÓN DE TRABAJO, EN CONTRATOS INDEFINIDOS FIJOS-DISCONTINUOS.
Siendo el plazo de cumplimiento del requerimiento de 1 mes desde su notificación, es decir: la notificación a CGT es del 09 de Junio de 2016.
La C.G.T. no dudará en llevar a cabo las acciones necesarias para que esta resolución se cumpla y se transformen los 690 contratos que, a día de hoy , la Inspección de Trabajo dice que están en fraude de ley.
La empresa tiene la obligación de dar copia de todos los contratos al Comité de Empresa, por lo que  es este el garante de velar por la legalidad de los mismos. Desde la CGT entendemos que el presidente y secretario del Comité de Empresa son los responsables “in vigilando” del FRAUDE.
DESDE CGT NOS PREGUNTAMOS: ¿QUÉ SE HA ESTADO HACIENDO POR PARTE DE LA COMISIÓN DE EMPLEO DESDE EL DIA 1 DE ABRIL DE 2011 …????



C.G.T.

Sección Sindical de Iberia-Barajas

GALERIA DE BUITRES CCCXII

Borbones, familias ilustres y fuerzas vivas de la Restauración y el franquismo: un siglo de evasión fiscal
Horacios, Lucrecios, Verginios, Menenios. La historia dice que fueron las familias más antiguas y fundadoras de la antigua Roma. Pater familias que crearon un orden social en el que ellos, los patricios, gozaban de privilegios y prerrogativas. Con el tiempo, aparecieron los Julios, Domicios, Pinarios, Postumios, Claudios, Valerios, Junios, Sergios, Servilios y Cornelios. Y, entre todos ellos, se repartían territorios, cargos, prebendas, corruptelas, negocios, esclavos y ejércitos.
Han pasado dos mil años. Ya no hay Imperio Romano. Pero en la entonces conocida Hispania se puede distinguir un puñado de entidades y apellidos –los Borbones, los Pujol, los Rato, los Botín– que quizá no se repartan privilegios y prebendas como en la edad Antigua, pero que sí se comportan como patricios, disfrutando de prebendas y privilegios –concesiones públicas, incentivos fiscales, puertas giratorias–. Y, cuando esas prebendas y privilegios no resultan suficientes, se aprovechan de paraísos fiscales para pagar menos impuestos.
Un siglo de evasión fiscal en Los Papeles de la CastellanaLos papeles de la Castellana y otras revelaciones, como las de los papeles de Panamá y la lista Falciani, así como procesos judiciales abiertos y lo que se ha ido conociendo de la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro, están dibujando un siglo largo de evasión fiscal: desde Antonio Maura hasta José María Amusátegui, pasando por Rodrigo Rato, Juan de Borbón y su hija, Pilar, y ministros franquistas. Un hilo negro que conecta a las tradicionales fuerzas vivas en la opacidad financiera.
'Los Papeles de la Castellana' es una investigación conjunta de las redacciones de eldiario.es, La Marea y  Diagonal a partir de una documentación remitida al buzón seguro filtrala.org. Varios despachos de asesoría tributaria ubicados en La Castellana, el distrito financiero de Madrid, manejan expedientes en los que constan estas operaciones y ponen al descubierto las fórmulas que distintas empresas y fortunas españolas han utilizado para ocultar su patrimonio en el extranjero.
A día de hoy se sabe que 705 personas con cargos públicos se acogieron a la amnistía fiscal, de las que por ahora solo se conocen un puñado de estos nombres: Rodrigo Rato, Luis Bárcenas, José Ángel Fernández Villa –el líder del sindicalismo minero–, Francisco Granados y la esposa de Miguel Arias Cañete, Micaela Domecq, entre los más relevantes. Del resto de los políticos o familiares directos de políticos que tuvieron acceso al dinero público y además guardaban patrimonio opaco poco o nada se sabe. Al menos por ahora.
Una lista de 705 nombres que se podría quedar pequeña con otra lista, de 872, aprehendida por la policía del franquismo en 1958 y conocida por la agenda Rivara.

Agenda Rivara

Los nombres que figuraban en la libreta de George Laurent Rivara, enlace de la Société de la Banque Suisse, fueron publicados en el BOE en marzo de 1959, "haciendo público el resumen de las actuaciones del Juzgado Especial de Delitos Monetarios con motivo de la documentación al súbdito suizo D. George Laurenz Rivara".
¿Y qué había en esa lista? Personas y entidades españolas con cuentas secretas en la banca suiza, con un montante superior a los 70.000 millones de pesetas de la época. Entre ellos, figuran el padre del que fue presidente de Catalunya Jordi Pujol; el hermano de Juan Antonio Samaranch (expresidente del COI), nobles, banqueros, deportistas, farmcéuticos, embajadores..., fundamentalmente radicados en Madrid, Barcelona, Bilbao y San Sebastián.
Entre los nombres, se puede encontrar Juan Villalonga Villalba, director general del Banco Central en la época y abuelo del que fue compañero de pupitre de José María Aznar y director general de Telefónica –y tío abuelo de Fernando Villalonga, exconseller con Zaplana–.
Además, estaba Juan Trias Bertrán, padre de Xavier Trias, y un tío del alcalde de Barcelona, Ramón Trias Bertrán. En la agenda, también, figuraba Florenci Pujol Brugat, padre de Jordi Pujol Soley, ex presidente de la Generalitat que confesó en 2014 haber ocultado a la Hacienda Pública durante 34 años "un dinero ubicado en el extranjero".
Pero no sólo hay apellidos en la agenda Rivara, también figuraban entidades financieras como el Banco Español de Crédito, el Banco Central y el Banco Atlántico, entre otras, además de directivos del Popular y el Zaragozano.
Fueron los representantes más acrisolados de la oligarquía financiera, encabezados por Juan March, quienes aparte de poner a salvo una gran parte de sus dineritos en bancos franceses, ingleses, alemanes y suizos, no dudaron en añadir su ayudita financiera para la creación de un “estado de necesidad” que en último término justificase la sublevación.

Borbones

Según reveló el diario El Mundo, el conde de Barcelona –cuyo padre, Alfonso XIII, se llevó dinero fuera de España tras instaurarse la Segunda República en 1931– dejó a sus hijos bienes y fondos por un valor de 1.100 millones de pesetas tras su muerte, el 1 de abril de 1993. La mayor parte de ese patrimonio se encontraba en tres cuentas en Suiza, dos en Lausanne y una en Ginebra. En ellas había fondos depositados por un valor de 728,75 millones de pesetas, que al cambio actual, y aplicando el IPC de estos últimos 20 años, serían unos 7,85 millones de euros. A esa cantidad se sumaría un patrimonio inmobiliario cercano a los 350 millones de pesetas, entre el que destacan el chalet familiar de Puerta de Hierro en Madrid, un edificio en la Gran Vía de la capital y un apartamento en la ciudad portuguesa de Estoril. Siempre según el diario El Mundo, el grueso de las cantidades depositados en las cuentas suizas de Juan de Borbón acabó en manos del rey. En concreto, unos 375 millones de pesetas. Juan Carlos de Borbón los recibió a través de tres cheques que fueron ingresados el 21 de octubre de 1993, momento en el que se procedió al reparto de la herencia, en la cuenta 10.031 de Sogenal –Société Générale Alsacienne de Banque–, de Ginebra.
Juan de Borbón no ha sido el único con cuentas en Suiza. La familia de su primo Alfonso de Borbón –tío de Juan Carlos–, también, como se detalla en su testamento: una tía del rey Juan Carlos, su primo e infante de España Carlos de Borbón y dos de sus hijos mantenían bienes opacos al fisco español hasta 2012. El dinero procede de cuentas en Suiza y una parte tiene su origen en la herencia de María Cristina de Borbón-Parma, fallecida en 2009: los Borbón-Dos Sicilias ocupan el primer puesto de la línea de sucesión de la Corona española tras los descendientes del rey Juan Carlos. Alfonso de Borbón –uno de los catorce nietos legítimos de Alfonso XII– murió en 1964 y dejó en herencia 90 millones de pesetas: el equivalente hoy a 17 millones de euros, descontada la inflación.
Alicia de Borbón Parma, esposa de Alfonso de Borbón, y su hijo, Carlos de Borbón-Dos Sicilias –infantes reales– y dos primos del rey Felipe VI –Pedro de Borbón-Dos Sicilias y su hermana Cristina de Borbón-Dos Sicilias– regularizaron, en 2012, 4.000.816 euros procedentes de cuentas en el banco suizo Lombard Odier gracias a la amnistía fiscal que planteó entonces el Gobierno de Mariano Rajoy.
Inés de Borbón, hermana de Carlos de Borbón, prima de Juan Carlos, también cobró en bancos suizos dos herencias valoradas en 6 millones de euros. Imputada por blanqueo en la trama Púnica, ocultó al juez el detalle de sus cuentas: “En casa nos enseñaron a no hablar de dinero”, ha afirmado. Los investigadores tienen pruebas de que parte del dinero que entregaba a Inés de Borbón un ejecutivo de una entidad de Ginebra procedía de la trama de Granados y Marjaliza.
Con este familiar serían cinco los miembros conocidos de los Borbón que se han acogido a la amnistía fiscal.
La biografía del rey Juan Carlos camina en paralelo al manejo de dinero que su hermana, Pilar de Borbón, almacenó de manera opaca a través de una sociedadoffshore registrada como "Delantera Financiera",  según datos que obtuvieron laSexta y El Confidencial junto con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ): Pilar de Borbón accede a la presidencia de la empresa en agosto de 1974, cuando el dictador Francisco Franco estaba ingresado por una flebitis y por primera vez el rey Juan Carlos tomaba las riendas de la Jefatura del Estado de forma provisional. La sociedad se cerró apenas cinco días después de la proclamación del rey Felipe.

'Patricios' de la Restauración y el franquismo

Borja Pérez-Maura –bisnieto del que fue presidente cinco veces con Alfonso XIII, Antonio Maura– pagó 112.122 euros para legalizar su patrimonio oculto: el 1,4%. "Por razones familiares, desde hace muchas generaciones la familia ha tenido patrimonio fuera de España", justifican desde su entorno.El dinero estaba escondido a través de una fundación en Liechtenstein y su origen es la herencia del hijo de Antonio Maura, Gabriel Maura, que fue también ministro en el último gobierno monárquico antes de la II República.
Jornada de caza de la familia Pérez-Maura y amigos
La nueva revelación de  Los Papeles de la Castellana conecta la época de la Restauración española con la del Gobierno de Mariano Rajoy, a una fundación en Liechtenstein con cuentas en Suiza, a la amnistía fiscal de 2012 con el régimen previo a la II República. Borja Pérez-Maura, nieto del ministro Gabriel Pérez-Maura y Gamazo y bisnieto del por cinco veces presidente Antonio Maura, usó la amnistía fiscal para regularizar más de ocho millones de euros que guardaba en cuentas suizas a través de una fundación opaca. La saga Pérez-Maura es una de las más ricas de España y está emparentada con otras familias del poder económico, como los Botín, los Gamazo o los Herrera.
Otros apellidos ilustres también son hilo conductor de la historia de España de los Goiberno de Antonio Maura a José María Aznar. Es el caso de Ramón Rato Rodríguez-San Pedro, el padre de Rodrigo Rato que llegó a pisar la cárcel en 1967 con una pena de tres años por evasión fiscal. El abuelo de Don Ramón, Faustino Rodríguez-San Pedro había sido alcalde de Madrid y ministro de Fomento con Antonio Maura en 1903. Su hijo, Rodrigo Rato, una de las personalidades políticamente expuestas de la lista de la amnistía bajo la lupa judicial.  Dicen que la detención del padre (y también del hermano mayor) de Rodrigo Rato se hizo en el enlace de María Ángeles Rato con Emilio García Botín, sobrino de Emilio Botín. Otro de los nombres salpicados en la historia reciente por los escándalos de cuentas opacas en suiza.
Las querencias franquistas no libraron a Ramón Rato de la cárcel. Y es que no está exenta la dictadura de sus agujeros negros.  Una de los cuatro hijos de Gonzalo Fernández de la Mora, ministro de Obras Públicas en la dictadura entre 1970 y 1974, legalizó una cartera de inversiones oculta en Suiza gracias a la amnistía fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy. Como el resto de los que recurrieron a esas declaraciones tributarias especiales que habilitó el Ministerio de Hacienda en 2012, Isabel Fernández de la Mora pagó el 10% de los beneficios generados por sus inversiones entre 2008 y 2010. Abonó una cuota de 4.022 euros, el 0,6% del capital regularizado.
En la documentación de Los Papeles de la Castellana figuran más descendientes directos de otros prohombres de la dictadura como Pilar Tello, hija de Blas Tello y Fernández Caballero, consejero nacional del Movimiento, gobernador civil en Toledo y director general de Política Interior en el franquismo.

Lista Falciani y Papeles de Panamá

En 2010 las autoridades francesas compartieron con varios países europeos, entre ellos España, la conocida como 'lista Falciani' de contribuyentes con cuentas en el HSBC de Suiza. Fruto de esa investigación, la familia del banquero ya fallecido Emilio Botín regularizó su situación y pagó 200 millones a la Hacienda española.
En total, Hacienda descubrió gracias a los datos de Falciani que 659 españoles tenían cuentas en este banco suizo sin declarar, lo que le permitió ingresar alrededor de 260 millones de euros por regularizaciones voluntarias una vez que fueron apercibidos por la Agencia Tributaria. Y como en el caso de la agenda Rivara, algunos bancos también aparecen salpicados. Banco Santander y la filial española de BNP Paribas están siendo investigados en el marco de estas operaciones de evasión.
Precisamente hace unas semanas, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación sacó a la luz el nombre de contribuyentes de todo el mundo en la investigación de Los Papeles de Panamá, con cuentas y empresas opacas en paraísos fiscales. La información, que ya ha sido solicitada al Consorcio por la Fiscalía Anticorrupción y por la Agencia Tributaria, incluye nombres como Pilar de Borbón, Pedro Almodóvar, Rodrigo Rato, Lionel Messi, Bertín Osborne o José Manuel Soria.
El propio Soria, uno de los ministros más protegidos por Mariano Rajoy, dimitió el pasado abril como ministro de Industria, diputado y presidente del PP de Canarias ante sus numerosas contradicciones sobre su participación en sociedades offshore radicadas en paraísos fiscales incluidas en los papeles de Panamá. Hasta el final, el presidente en funciones dijo confiar en sus explicaciones, pero en la dirección del PP crecía el enfado por sus falsedades. Finalmente, su jefe y amigo decidió dejarle caer.
eldiario.es reveló que la empresa familiar de los Soria, Oceanic Lines estaba participada en un 80% por una sociedad instrumental con sede en Jersey. Poco después, el diario El Mundo sumaba un nuevo documento, el del acta anual de UK Lines, que Soria firmaba en su condición de secretario de la misma. El cerco se estrechó tras publicarse horas después que el ministro  tenía una sociedad en el paraíso fiscal de Jersey cuando era alcalde de Las Palmas de Gran Canaria. La versión oficial del Gobierno y del PP se mantuvo a pesar de que las diferentes comparecencias públicas del ministro fueron demostrando las falsedades en cuanto a su relación con UK Lines, donde figuraba como administrador a pesar de que él atribuyó a "un error" la aparición de su firma y la de su hermano. "Ni tengo ni he tenido empresas registradas en Panamá. Es falso", fue la primera versión defendida en una rueda de prensa convocada en Lanzarote poco después de que  El Confidencial y  La Sexta hicieran pública su investigación.
La carrera política de Soria terminó hace dos meses con la publicación de los papeles de Panamá. Un patricio más del hilo negro de la opacidad financiera que conecta a Borbones, empresarios, familias ilustres y fuerzas vivas de la Restauración y el franquismo en más de un siglo de evasión fiscal.
http://linkis.com/www.eldiario.es/pape/VWniU
+INFO : http://www.eldiario.es/papeles-castellana/Perez-Maura-alianza-poder-politico-empresarial_0_527397535.html

Armas nucleares, cambio climático y perspectivas de supervivencia

Introducción de Tom Engelhardt
No llevaba ni tres meses en el cargo cuando viajó a Praga, capital de la República Checa, para pronunciar unas palabras respecto al dilema nuclear del planeta. Fueron unas palabras que podían haber procedido de un activista antinuclear o de alguien perteneciente al movimiento, entonces en ciernes, contra el cambio climático, no del presidente de los Estados Unidos. A la vez que pedía el uso de nuevas formas de energía, Barack Obama habló con rara elocuencia presidencial sobre los peligros de un mundo en el que las armas nucleares se propagaban y de cómo ese hecho, si no se controlaba, haría “inevitable” su utilización. Pidió “un mundo sin armas nucleares” y dijo sin rodeos: “Cómo única potencia nuclear que ha utilizado un arma nuclear, EEUU tiene la responsabilidad moral de actuar”. Incluso se comprometió a adoptar “medidas concretas” para empezar a construir un mundo sin esa clase de armas.
Siete años después, aquí está el récord del primer y posiblemente único presidente estadounidense. El arsenal nuclear de EEUU -4.571 ojivas (muy por debajo de las casi 19.000 existentes en 1991, cuando se derrumbó la Unión Soviética)- sigue siendo lo suficientemente grande como para destruir varios planetas del tamaño de la Tierra. Según la Federación de Científicos de EEUU, las últimas cifras del Pentágono sobre tal arsenal indican que “el gobierno de Obama ha reducido el arsenal estadounidense mucho menos que cualquier otro posterior a la Guerra Fría, y que el número de ojivas nucleares desmanteladas en 2015 fue el más bajo desde que el presidente Obama asumió el cargo”. Es decir, poniendo estos datos en perspectiva, que Obama ha hecho mucho menos que George W. Bush en lo referente a la reducción del arsenal estadounidense existente.
Al mismo tiempo, nuestro abolicionista presidente está ahora liderando la llamada modernización de ese mismo arsenal, un proyecto inmenso de tres décadas de duración cuyo coste estimado será al menos de un billón de dólares, cifra por supuesto anterior al exceso habitual de gastos que se producirá. Durante el proceso se producirán nuevos sistemas de armas, se crearán los primeros misiles nucleares “inteligentes” (piensen en esto: armas de “precisión” con “resultados” mucho más reducidos, lo que implica empezar a utilizar armas nucleares en el campo de batalla) y Dios sabe qué más.
Ha logrado un éxito en el terreno antinuclear, su acuerdo con Irán para asegurar que este país no produzca tal arma. Sin embargo, un dato tan desalentador en un presidente al parecer decidido a situar a EEUU en la senda abolicionista nos dice algo sobre el dilema nuclear y el peso que el Estado de seguridad nacional tiene en su pensamiento (y, presuntamente, en el de cualquier futuro presidente).
No es poco horror que en este planeta nuestro la humanidad continúe impulsando dos fuerzas apocalípticas, cada una de las cuales –una en un relativo instante y la otra a lo largo de muchas décadas- podría paralizar o destruir la vida humana tal y como la conocemos. Ese debería ser un hecho aleccionador para todos nosotros. Es el tema sobre el que Noam Chomsky reflexiona en este ensayo de su nuevo y destacado libro Who Rules the World?
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En enero de 2015, el Boletín de Científicos Atómicos adelantó su famoso Doomsday Clock (Reloj del Apocalipsis) a tres minutos para la medianoche, un nivel de amenaza que no se había alcanzado a lo largo de treinta años. El comunicado del Boletín explicaba que tal avance hacia la catástrofe invocaba las dos amenazas más importantes para la supervivencia: las armas nucleares y el “cambio climático descontrolado”. El llamamiento condenaba a los dirigentes mundiales por “no actuar con la velocidad y escala requeridas para proteger a los ciudadanos de la potencial catástrofe”, poniendo en peligro a cada persona sobre la Tierra al fracasar en la que era su tarea más importante: asegurar y preservar la salud y vitalidad de la civilización humana”.
Desde entonces, hay muy buenas razones para pensar en mover las manillas del reloj incluso más cerca del día del apocalipsis.
Cuando 2015 llegaba a su fin, los líderes mundiales se reunieron en París para lidiar con el grave problema del “cambio climático incontrolado”. Apenas pasa un día sin una nueva prueba de lo grave que es la crisis. Por citar algo casi al azar, poco antes de la apertura de la conferencia de París, el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA publicó un estudio que sorprendió, a la vez que alarmó, a los científicos que han estado estudiando el hielo del Ártico. El estudio mostraba que un inmenso glaciar de Groenlandia, el Zacharie Isstrom, “se había desprendido en 2012 de una posición glacialmente estable y había entrado en una fase de repliegue acelerado”, un hecho inesperado e infausto. El glaciar “contiene agua suficiente como para elevar el nivel global del mar en más de 46 centímetros si llegara a derretirse completamente. Y ahora está metido ya de lleno en una dieta extrema, perdiendo 5.000 millones de toneladas de masa cada año. Todo ese hielo está derrumbándose sobre la zona norte del Océano Atlántico”.
No obstante, había pocas esperanzas de que los dirigentes mundiales en París “actuasen con la velocidad y a la escala requeridas para proteger a los ciudadanos de una potencial catástrofe”. E incluso si por algún milagro hubieran actuado así, habría tenido un valor limitado por razones que deberían ser profundamente preocupantes.
Cuando se aprobó el acuerdo de París, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, que albergó las negociaciones, anunció que era “legalmente vinculante”. Ojalá que así fuera, pero hay más de unos cuantos obstáculos que merecen una atención cuidadosa.
En toda la amplia cobertura de los medios de comunicación de la conferencia de París, quizá las frases más importantes fueran estas, enterradas cerca del final de un largo análisis ofrecido por el New York Times: “Tradicionalmente, los negociadores han tratado de forjar un tratado legalmente vinculante que necesitara de la ratificación de los gobiernos de los países participantes para tener fuerza. No hay forma de conseguir eso en este caso por culpa de Estados Unidos. Un tratado estaría muerto si llega al Capitolio sin la necesaria votación mayoritaria de dos tercios de un Senado bajo control republicano. Por tanto, los planes facultativos están tomando el lugar de los objetivos obligatorios de arriba a bajo”. Y los planes facultativos son una garantía de fracaso.
“Por culpa de Estados Unidos”. Más concretamente, por culpa del Partido Republicano, que se está convirtiendo ya en un peligro real para la supervivencia humana decente.
Las conclusiones aparecen subrayadas en otro artículo del Times sobre el acuerdo de París. Al final de una larga historia encomiando el logro, el artículo señala que el sistema creado en la conferencia “depende en muy gran medida de los puntos de vista de los futuros dirigentes mundiales que desarrollen esas políticas. En EEUU, todos los candidatos republicanos que se presentaban a presidente en 2016 han cuestionado o negado el carácter científico del cambio climático y han expresado su oposición a las políticas sobre el cambio climático de Obama. En el Senado, Mitch McConnell, el líder republicano que ha estado al frente de la campaña contra la agenda del cambio climático de Obama, dijo: ‘Antes de que sus socios internacionales descorchen el champán, deberían recordar que este es un acuerdo inalcanzable basado en un plan energético interno que probablemente es ilegal, que la mitad de los Estados están tratando de parar y que el Congreso ha votado ya en su contra.’”
Ambos partidos han estado girando hacia la derecha durante el período neoliberal de la última generación. La principal corriente demócrata se parece mucho ahora a los que solíamos tildar de “republicanos moderados”. Mientras tanto, el Partido Republicano se ha desplazado en gran medida fuera del espectro, convirtiéndose en lo que el respetado analista político conservador Thomas Mann y Normal Ornstein llaman “una insurgencia radical” que prácticamente ha abandonado la política parlamentaria normal. Con la deriva hacia la extrema derecha, el compromiso del Partido Republicano con la riqueza y los privilegios se ha hecho tan extremado que sus políticas reales podrían no atraer votantes, por tanto, han tenido que buscar una nueva base popular movilizada en otros campos: los cristianos evangélicos que esperan la Segunda Venida, los patriotas fanáticos que temen que “ellos” están quitándonos nuestro país, los racistas recalcitrantes, la gente con quejas reales que confunde gravemente las causas de las mismas y otros como ellos que son presas fáciles de los demagogos y que pueden convertirse fácilmente en una insurgencia radical.
En los últimos años, el establishment republicano ha conseguido suprimir las voces de la base que se había movilizado. Pero eso se acabó. A finales de 2015, el establishment estaba manifestando considerable desaliento y desesperación por su incapacidad para lograrlo, ya que la base republicana y sus opciones estaban fuera de todo control.
Los contendientes republicanos electos para la próxima elección presidencial manifestaron un claro desprecio por las deliberaciones de París, negándose incluso a asistir a los actos. Los tres candidatos que lideraban las encuestas en aquel momento –Donald Trump, Ted Cruz y Ben Carson- adoptaron la posición de la base mayoritariamente evangélica: los seres humanos no tienen impacto en el calentamento global, si es que tal cosa está verdaderamente produciéndose.
Los otros candidatos se niegan a que el gobierno actúe en esa esfera. Inmediatamente después de que Obama hablara en París prometiendo que EEUU estaría a la vanguardia de la búsqueda de la actuación global, el Congreso, bajo dominio republicano, votó a favor de tumbar sus recientes normas en la Agencia de Protección Medioambiental para reducir las emisiones de carbono. Como informó la prensa, este fue “un mensaje provocador ante más de 100 líderes mundiales, en el sentido de que el presidente estadounidense no cuenta con el apoyo total de su gobierno en la política sobre el clima”, por decirlo de forma eufemista. Mientras tanto, Lamar Smith, presidente republicano del Comité para la Ciencia, el Espacio y la Tecnología del Congreso, siguió adelante con su yihad contra los científicos del gobierno que se atreven a informar sobre los hechos.
El mensaje está claro. Los ciudadanos estadounidenses se enfrentan a una responsabilidad enorme en casa.
Una historia parecida informaba en el New York Times de que “las dos terceras partes de los estadounidenses apoyan que EEUU se incorpore a un acuerdo internacional vinculante para frenar el crecimiento de las emisiones de gases invernadero”. Y, por un margen de cinco a tres, los estadounidenses consideran que el clima es más importante que la economía. Pero no importa. Pasan por encima de la opinión pública. Ese hecho, una vez más, está enviando un mensaje fuerte a los estadounidenses. Es responsabilidad suya sanar un sistema político disfuncional en el que la opinión pública es un factor marginal. La disparidad entre opinión pública y política, en este caso, tiene implicaciones muy importantes para el destino del planeta.
Desde luego que no deberíamos hacernos ilusiones sobre una “edad dorada” del pasado. Sin embargo, los hechos que acabamos de revisar constituyen cambios significativos. El debilitamiento de la democracia funcional es una de las contribuciones del ataque neoliberal contra la población mundial en la última generación. Y esto no está sucediendo sólo en EEUU; el impacto puede ser mucho peor en Europa.
El cisne negro que nunca podemos ver
Pasemos a otra de las preocupaciones (tradicionales) de los científicos atómicos que ajustan el reloj del día del juicio final: las armas nucleares. La amenaza actual de guerra nuclear justifica ampliamente su decisión de enero de 2015 de adelantar el reloj dos minutos para la medianoche. Lo acaecido desde entonces revela más claramente aún la creciente amenaza, un asunto que, en mi opinión, suscita una preocupación insuficiente.
La última vez que el reloj del juicio final se avanzó tres minutos para la medianoche fue en 1983, en la época de los ejercicios Able Archer de la administración Reagan; estos ejercicios simularon ataques contra la Unión Soviética para poner a prueba sus sistemas de defensa. Los archivos rusos publicados recientemente revelan que los rusos estaban profundamente preocupados por las operaciones y se preparaban para responder, lo que habría sencillamente significado: FIN.
Hemos sabido más cosas acerca de esos ejercicios precipitados e imprudentes y de cómo el mundo se abocaba al desastre por el analista militar y de inteligencia de EEUU Melvin Goodman, que fue jefe de división de la CIA y alto analista de la Oficina de Asuntos Soviéticos en aquella época. “Además de los ejercicios y movilizaciones del Able Archer que alarmaron al Kremlin”, escribe Goodman, “la administración Reagan autorizó ejercicios militares inusualmente agresivos cerca de la frontera soviética que, en algunos casos, violaron la soberanía territorial soviética. Las arriesgadas medidas del Pentágono incluyeron el envío de bombarderos estratégicos estadounidenses sobre el Polo Norte para poner a prueba el radar soviético y ejercicios navales bélicos próximos a la URSS por zonas donde los buques de guerra estadounidenses no habían entrado anteriormente. Además, una serie de operaciones secretas simularon ataques navales sorpresa sobre objetivos soviéticos”.
Ahora sabemos que el mundo se salvó de una probable destrucción nuclear en aquellos aterradores días gracias a la decisión de un oficial ruso, Stanislav Petrov, que no trasmitió a sus autoridades superiores el informe de los sistemas de detección automática de que la URSS estaba bajo un ataque de misiles. Por consiguiente, Petrov ocupó un lugar junto al comandante de submarinos rusos Vasili Arkhipov, quien, en un momento peligroso de la crisis de los misiles cubana de 1962, se negó a autorizar el lanzamiento de torpedos nucleares cuando los submarinos estaban bajo ataque de los destructores estadounidenses imponiendo una cuarentena.
Otros ejemplos recientemente revelados enriquecen un récord realmente aterrador. El experto en seguridad nuclear Bruce Blair informa que “cuando el presidente de EEUU estuvo más cerca de lanzar una decisión estratégica inadecuada fue en 1979, cuando una grabación de entrenamiento de alerta temprana NORAD describiendo un ataque estratégico soviético a escala total se cursó inadvertidamente a través de la red de alerta temprana real. Al asesor nacional de seguridad Zbigniew Brzezinski le llamaron dos veces en medio de la noche y le dijeron que EEUU estaba bajo ataque, que sólo tenía que descolgar el teléfono y persuadir al presidente Carter de que era necesario que autorizara de inmediato una respuesta a escala total, cuando se produjo una tercera llamada para decirle que se había tratado de una falsa alarma”.
Este ejemplo recién revelado trae a mi mente un incidente crítico de 1995, cuando la trayectoria de un cohete noruego-estadounidense con equipamiento científico parecía la trayectoria de un misil nuclear. Esto suscitó las preocupaciones rusas, que rápidamente se hicieron llegar al presidente Boris Yeltsin, encargado de decidir si había que lanzar un ataque nuclear.
Blair añade otros ejemplos de su propia experiencia. Hubo un caso, en la época de la guerra en Oriente Medio de 1967, “en que se envió una orden de ataque real a la tripulación de un portaaviones nuclear en vez una orden de ejercicios/entrenamiento nuclear”. Pocos años después, a principos de la década de 1970, el Mando Aéreo Estratégico en Omaha “retransmitió una orden de ejercicio de lanzamiento como si fuera una orden de lanzamiento real en un mundo real”. En ambos casos habían fallado los controles de los códigos y la intervención humana impidió el lanzamiento. “¿Se dan cuenta?”, añade Blair. “No era nada raro que se produjeran ese tipo de chapuzas”.
Blair hizo estos comentarios en reacción a un informe del aviador Johan Bordne que sólo hace muy poco ha publicado la Fuerza Aérea de EEUU. Bordne estaba sirviendo en la base militar estadounidense en Okinawa en octubre de 1962, en la época de la crisis de los misiles cubanos y también en un momento de graves tensiones en Asia. Se había elevado el sistema de alerta nuclear estadounidense a DEFCON 2, un nivel por debajo de DEFCON 1, cuando los misiles nucleares pueden ser inmediatamente lanzados. En el pico de la crisis, el 28 de octubre, una tripulación de misiles recibió autorización, por error, para lanzar sus misiles nucleares. Decidieron que no, evitando una probable guerra nuclear y uniéndose a Petrov y Arkhipov en el panteón de los hombres que decidieron desobedecer el protocolo, salvando así al mundo.
Como Blair observó, ese tipo de incidentes no eran infrecuentes. Un estudio reciente de un experto detallaba docenas de falsas alarmas durante todos los años del período revisado de 1977 a 1983; el estudio concluía que el número de las mismas fluctuó entre 43 y 255 por año. El autor del estudio, Seth Baum, resume con estas adecuadas palabras: “La guerra nuclear es el cisne negro que nunca podemos ver, excepto en el breve momento en que nos está matando. Aplazamos la eliminación del peligro por nuestra propia cuenta y riesgo. Es hora ya de abordar la amenaza, porque ahora estamos todavía vivos”.
Estos informes, al igual que los que contiene el libro de Eric Scholosser “Command and Control”, se ajustan en gran medida a los sistemas de EEUU. Los rusos son sin duda mucho más propensos a los errores. Por no mencinar el peligro extremo que plantean los sistemas de otros, especialmente Pakistán.
“Una guerra ya no es algo impensable”
En ocasiones la amenaza no ha sido consecuencia de un accidente, sino del aventurerismo, como en el caso del Able Archer. El caso más extremo fue la crisis de los misiles cubanos en 1962, cuando la amenaza de desastre fue demasiado real. La forma de abordar dicha crisis fue impactante; al igual que el modo habitual de interpretarla.
Con este sombrío antecedente en mente, es útil mirar los debates y planes estratégicos. Un caso escalofriante fue el estudio “Essentials of Post-Cold War Deterrence” del STRATCOM de 1995, en la era Clinton. El estudio pretende conservar el derecho al primer ataque, incluso contra Estados no nucleares. Explica que las armas nucleares se utilizan constantemente en el sentido de que “proyectan una sombra sobre cualquier crisis o conflicto”. Insta también a disponer de un “personaje nacional” irracional y ansioso de venganza para intimidar al mundo.
La doctrina actual se explora en el artículo principal de la revista International Security, una de las más acreditadas en el campo de las doctrinas estratégicas. Los autores explican que EEUU está comprometido con la “primacía estratégica”, es decir, aislamiento de un ataque de represalia. Esta es la lógica de la “nueva triada” de Obama (reforzar la potencia de submarinos, misiles terrestres y bombarderos), junto con la defensa con antimisiles para contrarrestar un ataque de represalia. La preocupación que plantean los autores es que la exigencia estadounidense de primacía estratégica podría inducir a China a abandonar su política “de no ser el primero en utilizar armas nucleares” y ampliar su disuasión limitada. Los autores piensan que no lo hará, pero la perspectiva sigue siendo incierta. La doctrina acentúa claramente los peligros en una región tensa y conflictiva.
Lo mismo sucede con la expansión de la OTAN hacia el este violando las promesas verbales hechas a Mijail Gorbachev cuando la URSS estaba derrumbándose y accedió a permitir que una Alemania unificada formara parte de la OTAN, una concesión muy notable si uno piensa en la historia del siglo. La expansión hacia la Alemania del Este se produjo de inmediato. En los años siguientes, la OTAN se expandió por las fronteras rusas; ahora hay sustanciales amenazas incluso para incorporar a Ucrania, en el corazón geoestratégico de Rusia. Uno puede imaginar cómo reaccionaría EEUU si el Pacto de Varsovia estuviera aún con vida, hubiera incorporado a él a América Latina y ahora México y Canadá estuvieran solicitando su entrada.
Aparte de eso, Rusia entiende, al igual que China (y los estrategas estadounidenses, si vamos al caso), que los sistemas de defensa de misiles de EEUU cerca de las fronteras rusas son, en efecto, un arma de primer ataque con el objetivo de establecer una primacía estratégica: inmunidad ante la represalia. Quizá su misión sea totalmente inviable, como algunos especialistas apuntan. Pero los objetivos no van a confiar nunca en eso. Y las reacciones militantes de Rusia son muy naturalmente interpretadas por la OTAN como una amenaza para Occidente.
Un destacado experto británico en Ucrania plantea lo que denomina “paradoja geográfica fatídica”: que la OTAN “existe para manejar los riesgos creados por su propia existencia”.
Las amenazas son muy reales ahora. Por fortuna, el derribo de un avión ruso por un F-16 turco en noviembre de 2015 no produjo un incidente internacional, pero podía haberlo hecho, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias. El avión iba a una misión de bombardeo en Siria. Pasó durante tan sólo 17 segundos a través de una franja de territorio turco que sobresale hacia Siria, y era evidente que se dirigía a este país cuando se estrelló. Derribarlo parece haber sido un acto innecesariamente imprudente y provocador, un acto con consecuencias.
La reacción de Rusia fue anunciar que sus bombarderos irían a partir de ahora acompañados por aviones de combate y que iba a desplegar en Siria un sofisticado sistema de misiles antiaéreos. Rusia ordenó también a su portaaviones Moskva, dotado de un sistema de defensa aérea de largo alcance, que se acercara más a la costa, para que estuviera “preparado para destruir cualquier objetivo aéreo que supusiera una amenaza potencial para nuestros aviones”, anunción el ministro de Defensa Sergei Shoigu. Todo esto prepara el escenario para confrontaciones que podrían ser letales.
Las tensiones son asimismo constantes en las fronteras entre Rusia y la OTAN, incluyendo maniobras militares de ambas partes. Poco después de que el reloj del juicio final se moviera amenazadoramente más cerca de la medianoche, la prensa nacional informaba que los “vehículos militares de combate de EEUU desfilaban el miércoles por una ciudad de Estonia que se adentra en Rusia, un acto simbólico que ponía de relieve las apuestas por ambas partes en medio de las peores tensiones entre Occidente y Rusia desde la Guerra Fría”. Poco antes, un avión de combate ruso estuvo a unos segundos de chocar con un avión civil danés. Ambas partes están llevando a cabo rápidas movilizaciones y redespliegues de fuerzas en la frontera entre Rusia y las fuerzas de la OTAN, y “ambas creen que una guerra no es ya algo impensable”.
Perspectivas de supervivencia
Si eso es así, ambas partes están más allá de la locura, porque una guerra bien podría destruirlo todo. Durante décadas se ha reconocido que un primer ataque por parte de una potencia importante podría destruir al atacante, incluso aunque no hubiera represalias, sencillamente por los efectos del invierno nuclear.
Pero así es el mundo actual. Y no sólo el de hoy en día, eso es lo que estamos viviendo desde hace setenta años. El razonamiento es de punta a cabo sorprendente. Como hemos visto, la seguridad de la población no es básicamente una preocupación importante para los políticos. Eso ha sido así desde los primeros días de la era nuclear, cuando en los centros de formación política no se hacía esfuerzo alguno –al parecer, ni siquiera se expresaba el pensamiento- para eliminar una potencial amenaza grave para EEUU, como podría haber sido posible. Y así continúan las cosas hasta ahora, en formas sólo brevemente paladeadas.
Ese es el mundo en el que hemos estado viviendo y en el que vivimos en estos momentos. Las armas nucleares representan un constante peligro de destrucción inmediata pero, al menos en principio, sabemos cómo aliviar la amenaza, incluso cómo eliminarla, una obligación emprendida (y despreciada) por las potencias nucleares que han firmado el Tratado de No Proliferación. La amenaza de calentamiento global no es instantánea, a pesar de su gravedad a largo plazo que podría incrementarse repentinamente. Que tengamos capacidad para lidiar con ello no está del todo claro, pero no puede haber duda de que cuanto más nos demoremos, más terrible será el desastre.
Las perspectivas para la supervivencia decente a largo plazo no son muy grandes a menos que se produzca un cambio significativo de rumbo. Una gran parte de la responsabilidad está en nuestras manos, las oportunidades también.

Noam Chomsky

Noam Chomsky es profesor emérito en el Departamento de Lingüística y Filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Es colaborador habitual de TomDispatch; entre sus libros más recientes están “Hegemony or Survival” y “Failed States”. El presente ensayo procede de su nuevo libro “Who Rules the World?” Su página web es www.chomsky.info.
Fuente: www.tomdispatch.com/blog/176152/tomgram%3A_noam_chomsky,_tick..._tick..._tick.../

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213609