
3 jun 2016
GALERIA DE BUITRES CCCVII
A juicio un empresario por escamotear 5,2 millones a los trabajadores que dejó sin empleo
Ramón Casajuana Pagés deberá responder ante los tribunales por la insolvencia que ha impedido a los 130 extrabajadores de la empresa zaragozana Vítrex cobrar 5,2 millones en indemnizaciones por haber perdido su empleo, cifra a la que se suman otros 4,4 pendientes de cobro en salarios de tramitación.
El magistrado del Juzgado de Instrucción número 7 de la capital aragonesa, Rafael Lasala, ha dado diez días a la plantilla, la defensa y la Fiscalía para que concreten los cargos y pidan pruebas -o soliciten el archivo- contra Casajuana, en cuya actuación apreció la Audiencia de Zaragoza indicios de “su posible participación en un delito de alzamiento de bienes” o insolvencia punible. Comete este delito quien se deshace de su patrimonio de manera fraudulenta para ponerlo a salvo de sus acreedores.
El juez retoma de esta manera la causa penal que siguió a uno de los pleitos laborales más sonados en la comunidad. Su origen está precisamente en el litigio laboral, zanjado por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón en 2012, un año después de que el Juzgado Mercantil número 2 ordenara liquidar por insolvencia la empresa zaragozana, una de las firmas españolas punteras en artículos de menaje, con la que la familia Casajuana se había hecho una década antes.
El juez retoma de esta manera la causa penal que siguió a uno de los pleitos laborales más sonados en la comunidad. Su origen está precisamente en el litigio laboral, zanjado por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón en 2012, un año después de que el Juzgado Mercantil número 2 ordenara liquidar por insolvencia la empresa zaragozana, una de las firmas españolas punteras en artículos de menaje, con la que la familia Casajuana se había hecho una década antes.
Cuadros de 130.000 euros y cuenta que no cuadraban
Los trabajadores sostienen que los nuevos dueños descapitalizaron Vítrex de manera fraudulenta al utilizarla para financiar otras sociedades, además de traspasar a otra filial del grupo su cartera de clientes y cederle la comercialización de sus productos, lo que le reportó unos ingresos de 53 millones en cuatro años. Esa gestión incluyó episodios como la compra, por más de 130.000 euros, de unos cuadros que la juez del Mercantil obligó a devolver y, también, la presentación de cuentas que no coincidían con la realidad.
El juez Lasala llegó a imputar como presuntos autores de varios delitos económicos a cinco ejecutivos y directivos del grupo de los Casajuana, que mantienen que la empresa se fue a pique por la competencia de empresas chinas. Sin embargo, terminó archivando la causa al asumir esa tesis –el concurso fue calificado como fortuito- y considerar que lo que se había llevado por delante la empresa no había sido una serie de “maniobras fraudulentas” de sus gestores sino “un proceso de fusión apalancada” y una crisis de siete años.
Sin embargo, tras ordenar la Audiencia la reapertura del caso, el juez ha emitido un auto en el que recuerda que, entre la fecha en la que los trabajadores presentaron la demanda por los despidos y la sentencia que les reconocía definitivamente el derecho a cobrar las indemnizaciones, Ramón Casajuana había entregado a una empresa de su grupo una casa como pago de una deuda de 212.500 euros. Un mes antes se había desecho de sus participaciones en diez sociedades. Y las dos de las que conserva el 100% están inactivas. Hoy es insolvente, aunque cobra desde octubre de 2005 una pensión de jubilación de 1.967 euros.
El juez Lasala llegó a imputar como presuntos autores de varios delitos económicos a cinco ejecutivos y directivos del grupo de los Casajuana, que mantienen que la empresa se fue a pique por la competencia de empresas chinas. Sin embargo, terminó archivando la causa al asumir esa tesis –el concurso fue calificado como fortuito- y considerar que lo que se había llevado por delante la empresa no había sido una serie de “maniobras fraudulentas” de sus gestores sino “un proceso de fusión apalancada” y una crisis de siete años.
Sin embargo, tras ordenar la Audiencia la reapertura del caso, el juez ha emitido un auto en el que recuerda que, entre la fecha en la que los trabajadores presentaron la demanda por los despidos y la sentencia que les reconocía definitivamente el derecho a cobrar las indemnizaciones, Ramón Casajuana había entregado a una empresa de su grupo una casa como pago de una deuda de 212.500 euros. Un mes antes se había desecho de sus participaciones en diez sociedades. Y las dos de las que conserva el 100% están inactivas. Hoy es insolvente, aunque cobra desde octubre de 2005 una pensión de jubilación de 1.967 euros.
La Audiencia reabre el caso Cacaolat, con 56 despidos
Por otro lado, la Audiencia de Zaragoza ha ordenado reabrir otra investigación para dirimir las eventuales responsabilidades penales de otra operación societaria que, en este caso, dejó en la calle a más de medio centenar de trabajadores: la compra, y posterior cierre, de la fábrica de Cacaolat de Utebo por un grupo empresarial liderado por la cervercera catalana Damm, cuyos máximos responsables –Sol Daurella y Demetrio Carceller- recuperan ahora la condición de investigados en el Juzgado de Instrucción número 8 de la capital aragonesa.
El tribunal ordena aclarar si los responsables de esa empresa, de Cobega y de Victory Coroprate pudieron cometer un delito de estafa procesal por la operación.
Cacaolat, propiedad de Nueva Rumasa y que poseía plantas en la localidad zaragozana de Utebo y en Barcelona, fue adjudicada a finales de 2011 a la alianza Damm-Cobega- Victory por el Juzgado Mercantil número 6 de Barcelona, ante el que presentaron una oferta que incluía una inversión de cuatro millones de euros para potenciar la primera de esas plantas, algo que iba a permitir recolocar a los trabajadores, cuyos empleos habían sido suspendidos en un ERE anterior.
El tribunal ordena aclarar si los responsables de esa empresa, de Cobega y de Victory Coroprate pudieron cometer un delito de estafa procesal por la operación.
Cacaolat, propiedad de Nueva Rumasa y que poseía plantas en la localidad zaragozana de Utebo y en Barcelona, fue adjudicada a finales de 2011 a la alianza Damm-Cobega- Victory por el Juzgado Mercantil número 6 de Barcelona, ante el que presentaron una oferta que incluía una inversión de cuatro millones de euros para potenciar la primera de esas plantas, algo que iba a permitir recolocar a los trabajadores, cuyos empleos habían sido suspendidos en un ERE anterior.
“Es claro que no se produjo la inversión”
Ganaron la puja frente a otros competidores “dado su mayor precio” y “con la obligación de cumplir las condiciones comprometidas en la oferta”. “La oferta de reactivación de la actividad y de inversión en Utebo fue una condición determinante para la enajenación”, señala la Sección Sexta de la Audiencia, que añade que “es claro que no se produjo la inversión” y que “la plantilla quedó suprimida con los EREs tramitados por la empresa”. El cierre definitivo se produjo en noviembre de 2013.
“La controversia se centra en dilucidar si los adjudicatarios tenían o no la intención de cerrar la planta de Utebo al participar en el proceso de adjudicación, lo que en caso afirmativo sí sería un delito de estafa procesal”, en el que “los terceros perjudicados serían los trabajadores de Utebo”, anota el tribunal. De resultar probado, anota, “se habría engañado al juez de lo Mercantil invocando un plan de recuperación y mantenimiento de sus puestos de trabajo que ya se sabía que no se iba a desarrollar”. “No queda claro –añade- cual fue el motivo por el que solo tuviera problemas de distribución y clientela la [planta] de Utebo y no las demás”
Los trabajadores, defendidos por el abogado y profesor Eladio Mateo Ayala, sostienen que los compradores tenían planeado desde el principio quedarse la marca –valorada en 161 millones en aquella época, aunque la oferta ganadora era de 75-, cerrar la planta zaragozana y centralizar la producción en Catalunya.
El Código Penal asigna condenas de hasta seis años de prisión y multas de hasta 100.000 euros a quien utilice algún tipo de “fraude procesal” con el objetivo de provocar un “error” en el tribunal que perjudique los intereses económicos de terceras personas.
“La controversia se centra en dilucidar si los adjudicatarios tenían o no la intención de cerrar la planta de Utebo al participar en el proceso de adjudicación, lo que en caso afirmativo sí sería un delito de estafa procesal”, en el que “los terceros perjudicados serían los trabajadores de Utebo”, anota el tribunal. De resultar probado, anota, “se habría engañado al juez de lo Mercantil invocando un plan de recuperación y mantenimiento de sus puestos de trabajo que ya se sabía que no se iba a desarrollar”. “No queda claro –añade- cual fue el motivo por el que solo tuviera problemas de distribución y clientela la [planta] de Utebo y no las demás”
Los trabajadores, defendidos por el abogado y profesor Eladio Mateo Ayala, sostienen que los compradores tenían planeado desde el principio quedarse la marca –valorada en 161 millones en aquella época, aunque la oferta ganadora era de 75-, cerrar la planta zaragozana y centralizar la producción en Catalunya.
El Código Penal asigna condenas de hasta seis años de prisión y multas de hasta 100.000 euros a quien utilice algún tipo de “fraude procesal” con el objetivo de provocar un “error” en el tribunal que perjudique los intereses económicos de terceras personas.
El nuevo mundo laboral, inseguro y precario
En buena medida, quien consigue hoy un trabajo no se va a encontrar con nada parecido a lo que era un empleo antes. El arquetipo de estos nuevos trabajos es el de conductor de Uber, pero afecta a todo el espectro de empleos, desde contratos para diseño gráfico hasta peones de fábrica que contratados a través de agencia de empleo.
La pregunta es: ¿cuántos empleos nuevos entran en esta categoría? Todos. O por lo menos, todos los puestos nuevos netos -más de 9 millones- que se han creado en Estados Unidos desde el año 2005, según un estudio realizado este año por Lawrence Katz y Alan Krueger de las universidades de Harvard y Princeton.
Las consecuencias políticas
Y este cambio de paradigma tiene consecuencias, y se puede pensar que es otra de las causas de la revuelta electoral de este año, munición para el argumento de que algo está básicamente mal en la economía. A una gran parte de los estadounidenses le gusta la flexibilidad que se da en el nuevo mundo laboral, pero son aún más los que están allí involuntariamente y que se dan cuenta de que su ingreso es volátil y los beneficios, difíciles de conseguir.
"Esto pasa a formar parte de la creciente inseguridad y, en muchos casos, de la ira", dijo Katz. "En especial, para los trabajadores que perciben salarios bajos o medios, el tipo de situación en la que uno tenía la aspiración de tener un trabajo más permanente con un empleador que le diera una mejor remuneración, pero ese tipo de empresas cada vez subcontrata más".
La tasa de paro de EEUU, actualmente en el 5%, está cerca de lo que se podría denominar pleno empleo. Pero si se analiza al detalle el estado del mercado laboral, no sorprende que el sentimiento de agravio esté impulsando las candidaturas presidenciales de Donald Trump y Bernie Sanders, con discursos mucho más radicales.
Entre los datos que ensombrecen el panorama, un crecimiento raquítico de los salarios, una participación en el mercado laboral cada vez más baja y cada vez más gente con empleos a tiempo parcial a pesar de querer un empleo a tiempo completo. Cifra esta última que la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, calificó recientemente de "inusualmente alta".
Empleos "alternativos" mal remunerados
Luego está, además, la naturaleza de las oportunidades que se han creado tras la Gran Recesión. Según el estudio citado, que fue actualizado en abril, la fuerza laboral está cada vez más compuesta por autónomos, empleados contratados a través de ETTs, subcontratados por otras compañías o los denominados empleados 'on-call', fórmula de empleo a tiempo parcial en el que no hay número de horas fijado.
Y estos cuatro grupos "alternativos", que suponen en conjunto casi el 16% de la fuerza laboral, reciben salarios más bajos y trabajan menos horas que los empleados 'normales'. Katz y Kreuger puntualizan que es necesario investigar más para conocer las causas de este cambio radical en el mercado laboral, pero ofrecen algunas sugerencias.
En primer lugar, podría ser el propio impacto de la Gran Recesión, lo que implicaría que el fenómeno es temporal. Pero si es la tecnología la que impulsa el cambio haciendo más fácil y barato que las compañías se limiten a subcontratar con un autónomo cualquier tarea, el cambio será más difícil de revertir.
Gene Zaino, de MBO Partners, cree que la combinación de ambas fuerzas es la responsable, y se beneficia de ello. Su empresa pone en contacto autónomos y empresas para tareas administrativas que van desde la facturación hasta los impuestos.
"Hemos estado a la orilla muchos años, pero de repente la ola nos ha golpeado", explica. "Nuestros servicios son muy demandados. Las empresas, zarandeadas por la crisis, son cada vez más reacias a invertir el dinero que supone un empleado, mientras que la tecnología hace cada vez más fácil encontrar a alguien que le solucione la papeleta de manera más barata.
¿Es demasiado precario el mercado laboral?
De hecho, esta facilidad es casi demasiada, según algunos economistas: el poder negociador de las empresas y trabajadores se ha desequilibrado enormemente, con efectos importantes para el conjunto de la economía.
"La eliminación general de la capacidad de la gente de ganar un salario decente es lo que está provocando un crecimiento global más lento, lo que algunos llaman estancamiento secular", asegura Lawrence Mishel, presidente del Economic Policy Institute. "Contribuye a esta política cabreada que tenemos ahora".
Este problema de la calidad del empleo ha entrado de lleno en la campaña presidencial de EEUU, con la promesa de tomar medidas para que vuelvan los empleos de antes. Es un nuevo mundo en el que palabras como "precariado", término que también se usa en Europa y que se discute a nivel académico como el nuevo "proletariado" del siglo XXI, son cada día más habituales.
Adam Cobb, profesor de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, cree que este cambio está liderado fundamentalmente por los mercados financieros, que recompensan a aquellas compañías que tienen los mínimos activos posibles, incluidos los trabajadores.
Y las estadísticas económicas ni siquiera pueden medir la magnitud de la pérdida. "Estamos orgullosos de lo que hacemos y un buen trabajo da una narrativa a nuestra vida. Hay consecuencias sobre cómo pensamos sobre nosotros y nuestro papel en la sociedad una vez que perdemos la conexión con nuestro trabajo", concluye Cobb.
La Bahía en pie
La Bahía en pie (Documental completo)
Esta es una historia de políticos que mienten, sindicatos que se alían con las fuerzas a las que deben vigilar y personas que, encerradas desde hace casi dos años, dan una lección de dignidad, justicia, perseverancia, solidaridad y lucha obrera.
Aunque es una historia que merece ser contada, el silencio mediático que soporta hace aún más meritoria la resistencia y más necesaria su difusión. Pero sobre todo, es una historia de convivencia, de hermandad obrera, de acciones obligadas por las circunstancias.
Esta es la historia de un encierro, que, curiosamente, los convierte en más libres.
https://www.cgtandalucia.org/blog/5867-La-Bahia-en-pie-Documental-completo.html
Esta es una historia de políticos que mienten, sindicatos que se alían con las fuerzas a las que deben vigilar y personas que, encerradas desde hace casi dos años, dan una lección de dignidad, justicia, perseverancia, solidaridad y lucha obrera.Aunque es una historia que merece ser contada, el silencio mediático que soporta hace aún más meritoria la resistencia y más necesaria su difusión. Pero sobre todo, es una historia de convivencia, de hermandad obrera, de acciones obligadas por las circunstancias.
Esta es la historia de un encierro, que, curiosamente, los convierte en más libres.
TTIP : Al servicio de las Transnacionales
Carlos Taibo: "El TTIP es una jugada maestra al servicio de los intereses de las transnacionales"
Bajo la cobertura retórica de un acuerdo que atiende al doble propósito de hacer desaparecer aranceles y duplicaciones, el TTIP es una jugada maestra al servicio de los intereses de las transnacionales y en abierta desatención de lo que, en buena ley, deben reclamar las comunidades humanas, los trabaja dores y el medio natural. Una aguda señal de que esto es así la aporta el hecho de que en el proceso de toma de decisiones vinculado con el acuerdo todas estas últimas instancias –y con ellas los problemas que arrastran– desempeñan un papel menor, por no decir que nulo. En semejantes condiciones difícilmente sorprenderá que en el contenido que cabe atribuir al TTIP no haya ningún espacio que permita augurar una mejora en lo que ya tenemos y, con ella, una superación de lo ya existente. Lo que se barrunta es, antes bien, el designio de propiciar un nuevo deterioro, uno más, en el terreno social, en el laboral y en el medioambiental.
Es difícil, aun con ello, predecir el futuro planetario derivado de una imaginable aplicación del acuerdo. En una de las lecturas posibles, Lamy identifica tres horizontes diferentes. El primero lo aporta un choque entre “multilateralismos regionales”, con el norteamericano/europeo enfrentado al liderado por China, al amparo de una fragmentación general del comercio internacional. Una segunda posibilidad es que EE UU, la UE y Japón impongan su “multilateralismo regional” o, lo que es lo mismo, que reaparezca en plenitud la dominación que las potencias industriales tradicionales ejercieron en buena parte del siglo XX. El tercer horizonte habla, en fin, de un “multilateralismo global”, acatado por todas las partes, o al menos por todas las partes importantes. Las cosas como fueren, parece servida la conclusión de que la irrupción de acuerdos como el TTIP está llamada a tener un efecto de exacerbación de las tensiones, comerciales y no comerciales, entre el mundo occidental, por un lado, y las economías emergentes, por el otro, con todos los demás como meros convidados de piedra que están a expensas de lo que hagan uno y otras.
Aerolineas : Beneficios & Precariedad
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha revisado su previsión de beneficios para 2016, elevando las ganancias globales de la industria del transporte aéreo a 39.400 millones de dólares de 36.300 M $ que había estimado en diciembre de 2015, sobre unos ingresos esperados de 709.000 M $, logrando un margen de beneficio neto acumulado de 5,6%; mejorando en unos 4.100 M $ el resultado del año pasado. La patronal aérea prevé que 2016 sea el quinto año consecutivo de mejora de los beneficios globales del sector
Así lo ha expuesto Tony Tyler, director general y CEO de IATA, en el primer día de deliberaciones de la Asamblea General Anual de la organización y Cumbre Mundial del Transporte Aéreo, destacando que "la caída de los precios del petróleo están ayudando ciertamente, aunque moderadamente por las políticas de cobertura y los tipos de cambio”, ha señalado Tony Tyler, destacando que el rendimiento, sin embargo, está siendo reforzado por el duro trabajo de las compañías aéreas.


En 2015 las compañías aéreas generaron en su conjunto unos beneficios de 35.300 M $, por encima de los 33.000 M $ previstos para el año. IATA destaca que todas las regiones están contribuyendo a ese aumento esperado de 4.100 millones de dólares sobre las ganancias de 2015 pero hay, sin embargo, grandes diferencias regionales en cuanto al rendimiento. “Más de la mitad de los beneficios globales de la industria serán generados en Norteamérica (22.900 M $), mientras, en el otro extremo, se prevé que las compañías africanas continuarán generando una pérdida global (-500 M $).
“Los factores de carga están a niveles récord. La nueva cadena de valor está aumentando los ingresos adicionales (ancillary). Las joint ventures y otras formas de cooperación están mejorando la eficiencia y la elección del consumidor, mientras se fomenta la fuerte competencia. El resultado: los consumidores están recibiendo una gran oferta y los inversores están finalmente empezando a ver los frutos que se merecen", dijo Tyler.
Potencial de beneficios
Tyler ha señalado que, en promedio, las líneas aéreas harán 10,42 dólares por cada pasajero transportado. "En Dublín, eso es suficiente para comprar cuatro dobles-expresos en Starbucks. Visto desde un ángulo diferente, Starbucks ganará alrededor de 11 dólares por cada 100 dólares en ventas, mientras que las compañías aéreas harán 5,60 dólares. No envidiamos la rentabilidad de Starbucks. Hay claramente un lado positivo para las ganancias de las aerolíneas", dijo Tyler.
También ha apuntado que por segundo año consecutivo, y sólo la segunda vez en la historia de la industria de las aerolíneas, el rendimiento del capital invertido (9,8%) será superior al coste de capital (estimado en el 6,8%). “Éste es el nivel mínimo de expectativas de los inversores. No obstante, la industria aérea está empezando a generar los beneficios que se esperarían de cualquier negocio normal”.
Principales factores
Precios del petróleo, las previsiones de IATA están basadas en un precio medio de 45$/barril (Brent) en el transcurso del año, que es significativamente más bajo que el precio medio de $ 53,9 en 2015. El impacto de los precios más bajos del combustible todavía se está midiendo a medida que avance el período de las coberturas. En general, se espera que el combustible represente el 19,7% de los gastos de la industria, por debajo de un reciente máximo del 33,1% en 2012-2013.
Economía global: las débiles condiciones económicas prevalecen. Se espera que el PIB crezca un 2,3% en 2016, por debajo del 2,4% en 2015 y el crecimiento más débil desde 2008, cuando se registró la crisis financiera global. El gasto del consumidor es relativamente fuerte, pero el sector empresarial está conservando su liquidez y, a pesar de una cierta relajación de los presupuestos de austeridad del gobierno y tasas de interés más bajas, hay pocos indicios de una aceleración en el gasto en infraestructura.
Demanda de pasajeros: la demanda de pasajeros es robusta, con un crecimiento del 6,2% estimado para 2016. Sin embargo, se espera una desaceleración del crecimiento del 7,4% registrado en 2015. Se espera que la capacidad ofertada crezca algo por encima de la demanda en un 6,8% y que los factores de carga que se mantengan altos (80%), pero ligeramente inferiores a los de 2015 (80,4%). Los rendimientos caerán un 7%. En general, se prevé que el negocio de pasajeros generará ingresos de 511.000 M $, por debajo de los 518.000 M $ de 2015.
2 jun 2016
El Machismo Invisible y Los Micromachismos
Es un documental que trata de evidenciar aquellas situaciones sociales en las que se produce este fenómeno, a pesar de que éstas están completamente normalizadas. Esta violencia casi imperceptible es ejercida contra las mujeres en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
http://porelpanyporlasrosas.weebly.com/artiacuteculosdocumentales/documental-el-machismo-invisible-y-los-micromachismos-online
1 jun 2016
Nadando entre tiburones
Qué puede ser más tóxico: ¿un banco o una cajetilla de cigarrillos? ¿Son más letales los recortes o el tabaco? Son preguntas nada académicas, que jamás se harán nuestros intelectuales de oficio, pero que convendría empezaran a hacérselas; porque la diferencia entre el ser y el no ser, la esencia y la presencia, me temo que no figuran entre las preocupaciones de las entidades financieras que muy pronto pagarán sus salarios, sus charlas y el futuro de sus hijos, a costa de nuestra benevolencia.
No hay mejor periodista económico que el que está en nómina, libre de impuestos, ya me entienden, por eso la aparición del iluminador libro del holandés Joris Luyendijk empieza prácticamente con unas referencias oportunas sobre la relación entre el mundo financiero y los medios de comunicación. Nada hay más despreciado por la gente de la finanza que los periodistas, eso lo digo yo; Luyendijk sólo lo sugiere. Sin embargo, ha logrado doscientas entrevistas a profesionales de la banca del mundo anglosajón, –entiéndase la City de Londres–, le ha salido un texto impresionante; frío y elocuente. Se titula en España entre tiburones (Malpaso Editorial) –el original inglés dice Nadando entre tiburones–, y su subtítulo ayuda a entenderlo todo: Una temporada en el infierno de las finanzas.
Un relato que nace a partir de la gran crisis que provocó en el mundo entero la caída de uno de los grandes bancos norteamericanos, Lehman Brothers. Fue el 15 de septiembre del 2008, aquel mismo día, o quizá fuera al siguiente, que vimos a unos ejecutivos de aspecto impecable, abrazando unas cajas de cartón donde llevaban sus pertenencias, sus fracasos y la convicción de que tenían que volver a empezar. Por entonces, aquí, los siempre oportunos banqueros españoles y sus autoridades prepararon los blindajes que no sólo les libraron de la cárcel y del ludibrio público, sino que aumentaron, y de qué modo, su patrimonio.
Son gente curiosa el personal de la banca de altura. En primer lugar porque pueden hacer, no ya decir, cosas que a los demás nos están vedadas. Andrew Haldane, número dos del Banco Central de Inglaterra y responsable de todo el sector financiero, en uno de esos momentos estupendos que puede tener hasta un banquero, dijo a la revista Der Spiegel, y hace muy poco, que “los balances de los grandes bancos son los agujeros negros más grandes entre todos los agujeros negros”. Lo cuenta el holandés Luyendijk y se queda perplejo por tamaña exhibición de sinceridad desfachatada, a la que nadie se dio por aludido.
Son tantos los ejemplos, las pruebas de que las diferentes variantes del mundo bancario están basadas en fórmulas que bordeando la legalidad, cuando no sobrepasándola, provocan la ruina de tanta gente, que hasta el cronista Luyendijk no puede menos que preguntar a un entrevistado del sector más duro de la banca –los denominados hombres de piedra– una cuestión que le carcome: “¿Cómo puede esta gente vivir sin remordimientos?”.
Y le responde después de darle muchas vueltas respecto al pasado, a lo dura que es la obligación, llamémosla así, de garantizar que tu familia no va a sufrir lo que sus víctimas, para llegar al final con la siguiente definición, que deja impávido a cualquiera que desconozca ese mundo del que dependemos y del que apenas sabemos nada: “A muchos de mis clientes no parece importarles demasiado lo que piensa el público en general. Eso es todo. Para ellos el imperio de la ley es muy importante. Mis clientes no son mala gente, simplemente son personas que han dejado de pensar en términos del bien o el mal. Son profesionales”.
La introducción del término profesional, como lavador de la ética y la dignidad de ciertas profesiones, es nuevo. Antes apelaban a otros referentes, como los códigos griegos ligados al compromiso social y la respetabilidad. Un profesional hoy día puede ser tanto un piadoso y respetable abogado que jamás en su vida hubiera asumido la defensa de un capo de la droga de no haber echado una ojeada a la propuesta de emolumentos, eso que también suele denominarse “provisión de fondos”. Pero un profesional también se considera un sicario que no tiene por qué saber nada más que la misión profesional por la que se le paga. O un periodista hecho a todo. ¡Lo he oído tantas veces! “Yo soy un profesional y cumplo con las obligaciones de mi contrato”. ¡Vaya usted a decirle algo sobre la ética y la dignidad o esos códigos grecolatinos que la tradición ha convertido en pañuelos de seda que transparentan la trampa! Tienen el mismo valor que los títulos enmarcados de cualquier profesional que llenan las paredes de su sala de espera.
Antes, la profesionalidad no era una tapadera para la desvergüenza sino un timbre de gloria tras una trayectoria coherente. Ningún delincuente puede quedarse sin defensa, ¿pero a partir de qué provisión de fondos se convierte el asunto en estricta profesionalidad? La profesionalidad de un banquero consistía en no engañar a sus clientes. Los chamarileros de preferentes. Los Blesa o Rato tienen la consideración de “profesionales”. Un equívoco. Son estafadores.
Un profesional hoy, por lo común, se refiere a un tramposo impecable, con gran experiencia en los modos de embaucar a un cliente. Como las leyes las hacen profesionales, tienen buen cuidado con el envoltorio jurídico, o médico, o periodístico. “No he hecho nada que sea ilegal”, dicen ahora los delincuentes de altos vuelos. Porque la ley la hicieron ellos y además la interpretan los mismos o sus discípulos. Vamos hacia una explosión social donde las leyes servirán de muy poco, porque han sabido quitarles lo poco de igualdad ante la justicia que había cuando se decretaron.
Ocurre como con la información. No hay igualdad, porque la pauta la marca quien manda, es decir, quien paga. Los holandeses tienen fama de gente sincera y demasiado directa, como cuando Luyendijk en su libro Entre tiburones, nada radical por otra parte, muy holandés, denominando a las cosas por lo que son y no por lo que aparentan, se hace una especie de pregunta de respuesta obvia: “¿Por qué las donaciones a los partidos para las campañas electorales no se llaman ‘corrupción’?”. ¿O es que a alguien le cabe en la cabeza entregar dinero a fondo perdido y no recuperarlo nunca? Se paga, porque se cobra; el tiempo y el talento estratégico lo deciden.
Me ha impresionado que esa organización dentro de toda sospecha, denominada CEOE, que dirigió durante años un estafador, Díaz Ferrán –que ya tenía que serlo en alto grado para estar aún en la cárcel–, y que solía afirmar que había que “trabajar más (los otros) y ganar menos (salvo él)”, haga declaraciones de carácter histórico. Que los empresarios españoles estuvieran dirigidos por un delincuente explica muchas cosas. Por eso me ha afectado la afirmación del nuevo líder empresarial, Juan Rosell, cuando dice impávido que “el empleo fijo es un concepto del siglo XIX”. Ni el franquismo había llegado tan lejos.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/opinion/20160528/402096636717/nadando-entre-tiburones.htmlCrisis rampante en una economía subordinada
El destino económico diseñado por la Unión Europea para el Estado español ha consagrado la debilidad productiva que en 2008 ha quedado en evidencia
La inserción del Estado español en la UE (antes CEE) y la reestructuración de la actividad económica que la acompañó supuso un proceso de desindustrialización, deslocalización y especialización en un contexto marcado por una fuerte tendencia hacia la terciarización de la economía, identificada con la modernización capitalista.
A partir de la plena integración del Estado español en la UE se intensificó el desembarco de capitales en busca de la adquisición de redes de comercialización y de los menores costes laborales. Adquisiciones, joint venture, acuerdos de representación, etc. fueron las diferentes fórmulas de penetración que liquidaron la base productiva precedente (siderurgia, naval, minería). Como el resto de países del sur de Europa, España se especializaba en una producción industrial de baja composición tecnológica y cada vez más dependiente del capital transnacional, mientras los beneficios obtenidos por las transacciones de la burguesía española con las firmas extranjeras fueron al inmobiliario, la bolsa y los paraísos fiscales. Caso aparte es el del País Vasco, con un componente empresarial de cooperativismo capitalista generador de un tejido industrial, centros de I+D y una cultura de acumulación de capital diferente al resto del Estado, aunque igualmente dependiente en la cadena de acumulación de capital transnacional.
Resultado de todo ese proceso de reestructuración fue el desarrollo acelerado de los servicios de todo tipo, comenzando por la Administración (Estado de las autonomías). La reestructuración, que fue en buena medida financiada con las transferencias de los fondos estructurales europeos, de los que el Estado español ha sido el principal beneficiario (108.000 millones de euros en el periodo 1989-2007), determinó esa decantación hacia el sector servicios (casi el 70% del PIB y el 65% del empleo en la actualidad), con especial énfasis en el turismo (en torno al 16% del sector servicios) y en las actividades inducidas; o sea, la “industria” del entretenimiento, de la cultura, de la movilidad y del tercer sector (espectáculos deportivos, macroconciertos, exposiciones, ONG, proyectos de ayuda a terceros, etc.).
A pesar de que la afluencia de los fondos estructurales posibilitara la consolidación de grandes capitales “nacionales” en el sector de las infraestructuras, las telecomunicaciones, la energía, el agua y, por supuesto, la banca, ni la actividad económica desarrollada en el propio territorio, ni las eventuales transferencias de las firmas españolas que colonizan nuevos países son suficientes para reconducir la economía española. Ni las iniciativas en el sector productivo (automatización, reducciones salariales, eliminación de ventajas laborales, etc.) ni la sobreexplotación de la población migrante en la agricultura industrial y de transformación alimentaria, así como en los servicios de cuidados, etc., pueden evitar la caída general de la rentabilidad del capital.
Es así como una estructura económica basada en el turismo, la especulación inmobiliaria –que continúa a pesar de todo en los principales destinos turísticos–, el blanqueo de dinero y las actividades de servicios de escaso o nulo valor añadido (prostitución, tráfico de drogas, hostelería, servicios a las personas, etc.) determinan una inserción subordinada del Estado español en la cadena transnacional de acumulación de capital, lo que estrecha aún más los márgenes para enfrentar las consecuencias de la crisis general capitalista.
Además, la especialización en el turismo de masas, cuyos mecanismos de funcionamiento blindan la circulación de los capitales y los gastos de los clientes –y los beneficios– en el circuito del holding operador, arroja beneficios privados (cadenas hoteleras, mafias de prostitución, etc.) y costes públicos (mantenimiento de infraestructuras, seguridad, limpieza, etc.).
Las contradicciones en este sentido son flagrantes: el capital operativo en el Estado español no crea empleo, sino que reparte y subdivide el existente, como lo reflejan las cifras oficiales (jornadas a tiempo parcial y empleos temporales), caen los ingresos salariales por debajo incluso del nivel de reproducción (trabajadores pobres) y con ello la cotización a la Seguridad Social (garantía de futuro de las pensiones) y la recaudación de impuestos.
Por otra parte, si bien el sistema económico mundial describe una creciente interdependencia de los países, no es menos cierto que esa interdependencia de la cadena transnacional de producción, circulación y realización del capital se materializa en una escala de subordinación de acuerdo con la capacidad generadora de riqueza (valor) de cada país. Y es aquí donde una economía como la española, cuya principal actividad es el turismo, define una estructura débil y subordinada.
Una estructura económica de estas características, que se ha aguantado con el crédito –y el endeudamiento privado y empresarial– de las dos décadas pasadas, no tiene otra solución capitalista que la huida hacia adelante recomendada por el FMI y el Banco Mundial en el sentido de profundizar las reformas (laboral, recortes en sanidad, educación y servicios sociales, etc.) en un intento desesperado de conseguir competitividad (y reducir el déficit), o sea, de reconducir la tasa de acumulación de capital y reducir los gastos improductivos de la terciarización sobredimensionada.
Ante la evidencia de los magros resultados obtenidos por las reformas de cara a instaurar una tasa de acumulación de capital por la vía de la explotación directa que se resume en la progresiva precarización laboral, la estrategia capitalista se orienta hacia la expropiación indirecta de los recursos acumulados (ahorros). Pues, a fin de cuentas, el amortiguador social de la depauperación social que se invoca en la solidaridad familiar frente a la crisis no es otra cosa que una ofensiva contra los depósitos bancarios de los hogares españoles.
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