12 may 2020

La pandemia y el sistema-mundo

Todo está yendo muy rápido. Ninguna pandemia fue nunca tan fulminante y de tal magnitud. Surgido hace apenas 100 días en una lejana ciudad desconocida, un virus ha recorrido ya todo el planeta y ha obligado a encerrarse en sus hogares a miles de millones de personas. Algo sólo imaginable en las ficciones posapocalípticas…
A estas alturas ya nadie ignora que la pandemia no es sólo una crisis sanitaria. Es lo que las ciencias sociales califican  hecho total social , en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores.
La humanidad está viviendo –con miedo, sufrimiento y perplejidad– una experiencia inaugural. Verificando concretamente que aquella teoría del fin de la historia es una falacia… Descubriendo que la historia es, en realidad, impredecible. Nos hallamos ante una situación enigmática. Sin precedentes. Nadie sabe interpretar y clarificar este extraño momento de tanta opacidad, cuando nuestras sociedades siguen temblando sobre sus bases como frente a un cataclismo cósmico. Y no existen señales que nos ayuden a orientarnos… Un mundo se derrumba. Cuando todo termine la vida ya no será igual.
El largo autismo neoliberal es ampliamente criticado, en particular a causa de sus políticas devastadoras de privatización a ultranza de los sistemas públicos de salud que han resultado criminales, y se revelan absurdas. Como ha dicho Yuval Noah Harari:
Los gobiernos que ahorraron gastos en los últimos años recortando los servicios de salud, ahora gastarán mucho más a causa de la epidemia. .Los gritos de agonía de los miles de enfermos muertos por no disponer de camas en las unidades de cuidados intensivos (UCI) condenan para largo tiempo a los fanáticos de las privatizaciones, de los recortes y de las políticas austeritarias.
Ignacio Ramonet
A continuación os dejamos con el enlace del artículo completo que merece muchísimo la pena leerlo en su totalidad:
Versión completa en: http://www.jornada.com.mx/ultimas/ante-lo-desconocido-la- pandemia-y-el-sistema-mundo-7878.HTML

Walsh anuncia una reestructuración de todo el grupo IAG

El consejero delegado de International Airlines Group (IAG), Willie Walsh, dijo este lunes que todas las aerolíneas del grupo afrontan una reestructuración con posibles despidos debido a la crisis por la pandemia de COVID-19, y no solo la británica British Airways (BA). En una comparecencia ante una comisión parlamentaria en Londres, aseguró que el grupo hispano-británico no trata de forma distinta a BA, que ha confirmado la supresión de 12.000 empleos, sino que también examina la situación en las otras aerolíneas.
"No nos estamos metiendo con British Airways. No estamos haciendo nada que no creamos que es absolutamente necesario para asegurar la supervivencia de British Airways y haremos exactamente lo mismo con las otras aerolíneas del grupo", Aer Lingus y las españolas Iberia, Vueling y Level, afirmó.
El hecho de que solo se hayan especificado los despidos en BA se debe a que "las legislaciones laborales en Irlanda y España" son "diferentes", requieren "hacerlo de otra manera", declaró a la comisión de Transporte de la Cámara de los Comunes.
"Nos estamos embarcando en una reestructuración y ya he dejado claro que es una reestructuración de todo el grupo, no específica de BA", subrayó, y recordó que la empresa debe hacer frente a "la mayor crisis que el sector de la aviación y las aerolíneas de IAG han afrontado".
Por otra parte, Walsh lamentó la decisión anunciada el domingo por el primer ministro británico, Boris Johnson, de imponer "pronto" un periodo de cuarentena de catorce días a los viajeros que lleguen por aire al Reino Unido, a partir de una fecha aún no precisada.
Esa medida "va a empeorar las cosas", mantuvo el directivo, que advirtió de que IAG tendrá que "revisar" los planes que tenía para reanudar algunos vuelos en julio. Anticipó que, en esas circunstancias, su capacidad operativa será "mínima".
"Aunque había rumores sobre una cuarentena, no creo que nadie pensara que el Gobierno del Reino Unido iba a aplicarla si se toma en serio lo de reactivar la economía", afirmó.
Tras el anuncio de Johnson, las acciones de las aerolíneas cayeron en la Bolsa de Londres, incluidas las de IAG, que cerró la sesión con un descenso del 2,89 %.

5 may 2020

Las personas detrás de los ERTE: “Facturan 2.000 millones, fijan sueldos de 700 y quieren que los pague la ciudadanía”

Más de 4 millones de trabajadores están afectados por un ERTE. En muchos casos, solicitados por empresas con ingentes beneficios.
Gladys Medina trabaja en un Hotel Meliá de Tenerife: “Han tenido 121 millones de beneficio y, ahora que no tienen ingresos, pretenden socializar las pérdidas”.
“Nos ofrecen créditos en varios bancos con buenas condiciones, o sea que no sólo no nos pagan, sino que hacen chanchullos para que nos endeudemos”, señala Álex García.
Más de medio millón de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) causados por el coronavirus. Más de 4 millones de trabajadores y trabajadoras afectadas. Empresas con cuantiosos beneficios (otrora inmarcesibles transatlánticos) que no han dudado ni un segundo en cargar en la mochila del Estado (o, dicho de otro modo, en la de todos y cada uno de los contribuyentes) las nóminas de sus empleados y empleadas.
Las personas detrás de los ERTE: “Facturan 2.000 millones, fijan ...Cifras altamente preocupantes, que reflejan la realidad de millones de familias que tendrán que hacer virguerías para llegar a fin de mes, a pesar de que su trabajo diario ha supuesto pingües dividendos en las cuentas de los directivos que les pagan. Son las personas que están detrás de los ERTE. Las verdaderamente importantes.
El decreto del Gobierno de España que flexibilizaba este “mecanismo de ajuste temporal de actividad para evitar despidos” –como se define en el propio texto normativo– entró en vigor el pasado 18 de marzo (aunque con efecto retroactivo hasta el momento en el que se dieron las circunstancias que provocan el ERTE por fuerza mayor, es decir, hasta el inicio del estado de alarma).
Según el artículo 270.2 del Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, en caso de ERTE, la prestación que recibirá el trabajador será del 70 % de la base reguladora, durante los primeros 180 días, y del 50 % a partir de ese momento. Esta base reguladora será la resultante de computar el promedio base de los últimos 180 días cotizados.
Se da la opción a las empresas de compensar para que sus empleados puedan cobrar el 100 % del salario base. Algunas lo hacen, pero otras muchas no. Es el caso de Meliá Hotels, que forma parte del Ibex 35 y que en 2019 ingreso 1.789,5 millones de euros, lo que supuso un resultado neto de explotación de 121,7 millones de euros. Sumando desde 2017, el beneficio roza los 400 millones de euros.
A pesar de ello, no complementan nada a ese 70 % que paga el Estado y, antes incluso de que se decretara el estado de alarma –en los primeros días de marzo–, despidieron a 230 trabajadores. Posteriormente, hicieron un ERTE que afectó a otros 8.400. Con grandes beneficios en los últimos años, apuntan desde ccoo, “se limitaron a pagar el salario convenido, al mismo tiempo que sus directivos se embolsaron primas por beneficios u objetivos, pero ahora que tienen falta de ingresos quieren que la factura la paguemos entre todos, pretendiendo socializar las pérdidas. Su actitud con los trabajadores está siendo mezquina”.
Recientemente, Meliá Hotels fue reconocida como una de las mejores empresas para trabajar en España, según Forbes. No comparte el veredicto Gladys Medina, camarera de piso en el Meliá Palacio de Isora –un cinco estrellas de Tenerife– y miembro de la Sección Sindical Estatal de Meliá por ccoo.
Su sueldo es de 1.000 euros y asegura que es una “privilegiada”. En Canarias, explica a cuartopoder, “no se puede externalizar nuestro trabajo, por lo que pertenecemos a la plantilla del centro”. Pero muchas de las mujeres que hacen su misma labor –en otras comunidades– dependen de empresas multiservicios y “cobran un 40 % menos, así que con el ERTE están recibiendo una miseria”. Eso, destaca, “si han entrado en el ERTE, porque en la mayoría de los casos se ha cancelado el contrato con la multiservicio y ni siquiera se les ha aplicado”.
Para ella, Meliá “tiene que ser responsable y asumir que es una de las empresas pioneras de España. La única manera de salir de esta crisis es que empresas como esta arrimen el hombro. No vale con que pongan hoteles a disposición de los sanitarios, eso es un lavado de imagen”.
Con las especiales características implementadas por el Ejecutivo para los ERTE derivados de la covid-19, se exonera a la empresa del abono de la Seguridad Social, en el caso de tener 50 o menos trabajadores, y sólo pagan el 25 % si la plantilla es mayor: “Es incoherente que una empresa con tantos beneficios se aproveche de las cotizaciones de los trabajadores y del dinero público”, apunta Gladys.
“No es sólo tener buena prensa y donar mascarillas”
Primark, Tendam o H&M son algunas de las empresas del sector textil que han aplicado un ERTE. Entre las tres, casi 21.000 empleados que se han marchado a casa, teóricamente, de manera temporal. Las dos primeras, tal y como informan desde CCOO, complementan la prestación del Estado hasta el 100 %. H&M también lo hizo en el inicio (para los primeros 14 días), el 26 de marzo anunció que las complementaría otras dos semanas, pero sólo al 90 %. El pasado 10 de abril informó de que prorrogaría estas aportaciones más allá del 11 de abril, esta vez al 80 %.
H&M obtuvo, en 2019, un beneficio de 13.443 millones de coronas suecas (unos 1.254 millones de euros). Desde 2015, los beneficios han sido de más de 7.500 millones de euros.
Alejandro Salvador es miembro de la Ejecutiva Federal de ccoo y ha coordinado la atención sindical de la parcela textil. Asegura que, desde un primer momento, pidieron a las grandes marcas que hicieran un esfuerzo y no cargaran a las arcas públicas con las prestaciones por desempleo. Casi ninguna lo hizo.
En el caso de H&M, que ha aplicado un ERTE para 6.200 trabajadores, Salvador explica que ese complemento del 30 % para llegar al 100 % de la base reguladora le suponía a la empresa, en muchos casos, no más de 25 euros. Han logrado, no obstante, que las vacaciones no se vean mermadas por la suspensión de los contratos de trabajo.
En un H&M de Madrid trabaja Santiago Sanza. Su situación, como la de muchos de sus compañeros y compañeras, es preocupante: “La empresa nos ha pagado, pero falta el 70 % del Gobierno, así que estamos sobreviviendo con el salario de 13 días de marzo”. Comenta que la falta de ingresos les obliga a pedir un adelanto de las pagas extras, “pero las tenemos prorrateadas, porque son salarios tan bajos que, o las prorrateas, o no llegas a fin de mes”.
“Con una nómina de 13 días de marzo tengo que pagar el alquiler, y ellos, con 2.000 millones facturados, no”
Argumentan desde el Ejecutivo estatal que es complicado concretar cuántos ERTE se han presentado en España, ya que, si se trata de una empresa que esté implantada en más de una comunidad, la autoridad competente es el Ministerio de Trabajo, pero si sólo se circunscribe a una autonomía, lo será el ente decretado por cada Ejecutivo autónomo.
Es lo que sucede con el Grupo mexicano Alsea, que gestiona 20 marcas de comida rápida, algunas tan conocidas como Domino’s Pizza, Burger King, Vips, Foster’s Hollywood, Ginos, Cañas y Tapas o Starbucks. En 2019, sus ventas alcanzaron los 57.444 millones de pesos mexicanos (casi 2.200 millones de euros). Desde 2012 suman 180.726 millones de pesos (6.900 millones de euros). Están presentes en 12 países de Europa y Sudamérica y el beneficio neto en 2019 fue de 41 millones de euros. En 2018, de 45,5.
Las personas detrás de los ERTE: “Facturan 2.000 millones, fijan ...Cantidades que no parecen ser suficientes para evitar el ERTE. Ni siquiera para complementar por encima de ese 70 %. Alex García, de la Sección Sindical de CGT en Starbucks, explica que el expediente ha afectado a 20.100 trabajadores en toda España. Se indigna cuando indica que una empresa con miles de millones de facturación, “y sueldos absolutamente precarios –de 700 u 800 euros–, encima se los hace pagar a toda la ciudadanía”. Crece el enfado si recuerda que, además, a finales del mes de marzo, Alsea comunicó que dejaba de pagar los alquileres de sus locales: “Con una nómina de 13 días de marzo, tengo que pagar alquiler, y ellos con sus beneficios, no”.
Destaca que, en el último comunicado de la empresa, les decían que habían llegado a un acuerdo con algunas entidades como La Caixa, BBVA o Bankia: “Nos facilitan pedir un crédito con buenas condiciones y cuando recuperemos el trabajo lo devolvemos. O sea, no sólo no nos pagan, sino que encima andan con chanchullos para que nos endeudemos”.
“Hemos cedido parte de las vacaciones para cobrar todo el mes de marzo”
3.201 millones de euros de beneficio neto tuvo el Grupo PSA en 2019, con una cifra de negocio total de 74.731 millones de euros. Bajo su paraguas conviven marcas automovilísticas tan reconocidas como Peugeot, Citroën, DS, Opel y Vauxhall.
Sara Martín es la presidenta del Comité de Empresa de PSA-Opel en Figueruelas (Zaragoza). Explica que han firmado dos ERTEs, en los que la empresa complementa hasta el 80 %. Uno afecta a 6.000 personas y están todos incluidos –también la dirección–. Del siguiente quedarán fuera las personas que cumplan 60 o 61 años en 2020.
Se muestra satisfecha, ya que han logrado que los días de ERTE no les perjudiquen “de cara a una paga extraordinaria variable que tenemos y que sigamos generando las mismas vacaciones”. Otro aspecto interesante, apunta Martín, “es que si cobramos el 80 % de nuestro salario generamos el 80 % de la paga de vacaciones y de las extras de verano y Navidad”.
La actividad en la planta de Opel en Figueruelas cesó el 16 de marzo. Llegaron a un acuerdo con la empresa para ceder parte de las vacaciones (como si las disfrutaran en marzo) y así cobrar el mes completo; por tanto, el ERTE se aplicó de manera efectiva a partir del día 30 de ese mes.
Con 59 años, y 37 en Opel, Ruperto Moraleda afirma que lo que quiere es llegar a los 61 “para tener un contrato relevo”. Tras unos primeros días de incertidumbre, anota, llegó algo de tranquilidad, “y el acuerdo de las vacaciones está haciendo que la gente sufra menos”. En cierto modo, comenta, “puedo llegar a entender a la empresa en este caso. Otras veces no, porque a la mínima se aprovechan, pero esta vez está justificado”.
ERTE en un servicio esencial con 352 millones de beneficio
El artículo 17 del Real Decreto por el que se declaró el estado de alarma en España apunta que se adoptarán “las medidas necesarias para garantizar el suministro de energía eléctrica”. En el 18, se dice que “los operadores críticos de servicios esenciales previstos en la Ley 8/2011, de 28 de abril, por la que se establecen medidas para la protección de infraestructuras críticas, adoptarán las medidas necesarias para asegurar la prestación de los servicios esenciales que les son propios”.
A tenor de lo estatuido, por tanto, entiende Fran Méndez Gómez, responsable del Sector de Energía Renovable de CCOO, que el mantenimiento de parque eólicos es una actividad esencial. Sin embargo, Erom, empresa del Grupo Acciona especializada en “la operación y mantenimiento de activos de energías renovables”, ha presentado un ERTE que afecta a unas 400 personas y en el que no compensan por encima del 70 %.
Acciona es otra de las empresas del Ibex 35, con presencia en más de 40 países de los cinco continentes, y con un beneficio neto en 2019 de 352 millones de euros. A los que se pueden adicionar los 328 de 2018 y los 2020 de 2017.
Un supuesto servicio esencial con considerables ingresos, ¿por qué un ERTE?: “Hay silencio administrativo”, dice Méndez, que no entiende que “la Seguridad Social tenga que pagar las nóminas de la gente de Acciona porque a ellos les dé por ahí”. Subraya, por añadidura, que la transparencia escasea por parte de la empresa: “La información de los ERTE nos llega tarde y no tenemos visibilidad aunque tengamos dos delegados. No sé qué juego se traen, pero están jugando muy sucio”.

GALERIA DE BUITRES DLXXXIII

No todos perdimos: los más ricos ganaron 282.000 millones de dólares durante la pandemia
Lo que más tienen aumentan más que nunca su fortuna gracias a las exensiones fiscales impuestas por los distintos gobiernos para intentar paliar los efectos de la crisis del coronavirus.
No todos perdimos: los más ricos ganaron 282.000 millones de ...La mayor crisis sanitaria de nuestra historia reciente ha supuesto un duro palo la la inmensa mayoría de la población: más de 22 millones de personas perdieron su trabajo entre el 18 de marzo y el 10 de abril de 2020  y la tasa de desempleo creció hasta un 15 % a nivel mundial.
Sin embargo, las desgracias no siempre lo son para todos, ya la fortuna de los multimillonarios estadounidenses creció en 282.000 millones de dólares durante el mismo período, según estimaciones del Instituto de Estudios de Política (IPS) de EE.UU.
El fundador de Amazon, Jeff Bezos, Bill Gates o Warren Buffet, por ejemplo, «siguen poseyendo tanta fortuna como la mitad inferior de todos los hogares de EE.UU. juntos».
«La riqueza de los multimillonarios ha crecido asombrosamente en las últimas décadas y para algunos ‘especuladores de la pandemia’ incluso más drásticamente desde la crisis del covid-19, aún cuando las obligaciones fiscales de los multimillonarios han caído en picada», indica el informe.
Ocho de estos multimillonarios —Jeff Bezos, Elon Musk, MacKenzie Bezos, Eric Yuan, Steve Ballmer, John Albert Sobrato, Joshua Harris y Rocco Commisso— han aumentado su patrimonio neto en más de 1.000 millones de dólares entre el 1 de enero y el 10 de abril, según el estudio.
Bezos ha sido el más beneficiado durante la pandemia. Para el 15 de abril la fortuna de Bezos se incrementó en 25.000 millones de dólares desde el inicio del año, mientras que para el 10 de abril sus ganancias constituían más de 10.000 millones.
A falta de reformas fiscales y supervisión a corto y largo plazo «la ‘condición preexistente’ de extrema desigualdad de EE.UU.» no solo podría abrumar a la economía del país, sino que también a la democracia, señala el estudio.
https://contrainformacion.es/no-todos-perdimos-los-mas-ricos-ganaron-282-000-millones-de-dolares-durante-la-pandemia/

Clase obrera

La fuerza de trabajo sigue siendo el eje fundamental, por eso la clase obrera sigue siendo el motor de todo. Como no hay reconstrucción sin el obrero, esta vez hay que exigir que se cuente de verdad con la clase obrera.
Hemos pasado un Primero de Mayo atípico. La pandemia del coronavirus ha provocado la cancelación de todas las manifestaciones y actos públicos que las diferentes fuerzas sindicales realizan todos los años. Ha sido un 1 de Mayo en casa, donde algunas de esas centrales, como la CNT y CGT, ha realizado actos online que han servido para que no olvidásemos en qué fecha estábamos. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes y de la excepcionalidad, este Primero de Mayo ha podido
ser reflexivo sobre el sujeto en el que pivota la fecha en cuestión: la clase obrera.
No quiero realizar un análisis sobre la posición o lugar de la clase obrera en la actualidad. No quiero entrar en las valoraciones de un liberalismo que durante décadas lleva negando su existencia a pesar de la explotación abusiva. Aunque las condiciones materiales en occidente hayan cambiado respecto a 1800, la base de explotadores y explotados sigue existiendo, por lo que los obreros, como clase, también. Si el análisis del neoliberalismo lo llevamos a otros rincones del mundo —África, Asia o gran parte de América Latina—, todo el discurso de un modelo que pretende vivir de la explotación ajena cae por su propio peso.
El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora - Víctor ... Sin embargo, ya pasado este Primero de Mayo y azotados por la pandemia que padecemos, la revalorización de la clase obrera es otra. Hay que poner en valor lo que de verdad lo tiene y darnos cuenta dónde esta el motor de una sociedad, a pesar de que desde las altas estancias nos hablen de macroeconomía y de números donde parecen que son otros y en otros lugares los que generan la riqueza. Por eso vamos a mirar un poco a nuestro alrededor y vamos a ver dónde está el banquero, la patronal y todos aquellos que reclaman mucho y aportan nada.
Cada mañana nos levantamos en este confinamiento y, cuando vamos a comprar, vemos en el súper de nuestro barrio a cajeros y cajeras y a los reponedores trabajando sin descanso para colocar los productos que necesitamos. Todo ello con sus medidas de protección precarias, solo conseguidas cuando las circunstancias se han tornado difíciles.
En las residencias de ancianos la política del neoliberalismo se ha mostrado como lo que es: nuestros mayores, para ellos, no son personas, sino clientes de un sistema donde quieren sacar el mejor rédito al menor coste. Se llama capitalismo y siempre fue criminal.
Encomiables los dependientes y trabajadores de los pequeños comercios de proximidad (carnicerías, pescaderías, fruterías, etcétera) que también han mantenido el tipo, han reorganizado sus horarios laborales, los han adaptados a unas circunstancias complicadas y han sabido estar cercanos a sus vecinos, trabajadores también como ellos.
Magnífica labor del personal de limpieza de las calles y recogidas de basuras, que han trabajado sin descanso, muy cerca de los focos infecciosos, para que las calles tuvieran el mejor aspecto posible y esta pandemia no se convirtiera en algo peor.
Qué vamos a decir de los sanitarios. Su labor ha salvado vidas y han estado cerca de los nuestros cuando no han podido superar la epidemia. Han redoblado sus esfuerzos, se ha jugado el tipo con equipo de seguridad precarios, en muchas ocasiones, y han estado ahí siempre. Se han prestado voluntarios a doblar turnos. Otros han aceptado contratos de miseria solo por seguir un código deontológico, llevado hasta sus últimas consecuencias. Sanitarios contratados en condiciones ínfimas y exprés que, en la Comunidad de Madrid —esa gran triturada de nuestros derechos— no han dudado en despedir a las primeras de cambio.
La política de recortes del liberalismo ha sido el mejor aliado de una pandemia que ha mostrado la cara más terrible de un sistema que solo se sustenta sobre las bases del egoísmo y del enriquecimiento. Un factor que ha llegado al paroxismo con la situación de las residencias de ancianos, donde la política del neoliberalismo se ha mostrado como lo que es: nuestros mayores, para ellos, no son personas, sino clientes de un sistema donde quieren sacar el mejor rédito al menor coste. Se llama capitalismo y siempre fue criminal.
Ha sido realmente extraordinario ver cómo miles de profesores han adaptado su día a día en el aula al ámbito online, bajo diversas fórmulas, para que el alumnado no perdiese materia. Una conversión en tiempo récord. Mientras el profesorado de todos los niveles se esforzaba y se adaptada a la situación, las estancias educativas jugaban con fechas y con la salud pública. Han permitido que miles de alumnos y alumnas no puedan seguir las clases al no dotarles de medios necesarios para su seguimiento (Internet, ordenadores...), lo que ha servido para destapar, una vez más, las vergüenzas de nuestro sistema educativo.
Comunidades como la de Madrid, que llevan años nutriendo de dinero público y prebendas a la educación concertada y privada, han negado la misma a la pública precarizándola. Los gobernantes defensores del liberalismo no solo han esquilmado el sistema público, sino que durante años han montado una campaña de desprestigio contra el profesorado, presentándolo como demasiado caro, con demasiados derechos y que aportaba poco. Algo que, a través de sus voceros, al final ha calado en la sociedad en la idea del profesor que no hace nada y vive muy bien. Sin embargo, hace falta  una crisis como la actual para darse cuenta y poner en valor esta profesión frente a aquellos que lo único que han hecho es favorecer a unos pocos amigos para beneficiarse de lo que es de todos.
Una vez más, en los momentos de adversidad, ha sido la clase trabajadora, los obreros y obreras, los productores y productoras, lo que han estado a la altura de las circunstancias.
Hay que poner en valor, y en primer lugar, a la gran cantidad de repartidores que, en las condiciones más precarias, se han jugado la vida por salarios míseros. Todo ello añadiendo que en muchas ocasiones sus repartos eran cosas insustanciales que no tenían nada que ver con las primeras necesidades que podríamos tener. Lejos de darles unas condiciones dignas de trabajo, han seguido teniendo condiciones precarias y agudizadas por las circunstancias.
También Multitud de trabajadores de la empresa privada que, a regañadientes, debido a sus jefes y bajo la sospecha, han seguido cumpliendo su jornada laboral con el teletrabajo bajo todas las presiones, medidas ilógicas y sospechas, dando palos de ciego en un modelo que sobrepasa a una patronal española y formado bajo unos cánones anticuados de modelo productivo.
Todos los sectores laborales han tenido un protagonismo de la clase trabajadora y por eso hay que poner en valor el cometido que ha tenido. Sin ellos la producción no habría salido adelante. Sin ellos nuestra atención no habría existido. Sin ellos la educación no se habría reordenado en estas circunstancias de excepcionalidad. Son muchos, pues aquí solo se ha consignado unos pocos. En realidad, esto es extensivo a todas y todos.
Lo peor de todo es que, cuando esto pase, serán los primeros olvidados, volverán a sufrir los recortes y la precariedad, las críticas abusivas y sin sentido. Pero se ha demostrado lo que ya algunos decían hace siglo y medio: sin la clase obrera no hay producción posible por muchos los créditos y macroeconomía que nos quieran vender.
La fuerza de trabajo sigue siendo el eje fundamental y por eso la clase obrera sigue siendo el motor de todo. Y, como no hay reconstrucción sin el obrero, esta vez hay que exigir que se cuente de verdad con la clase obrera. Cuando se hablan de nuevos Pactos de la Moncloa, sin entrar a analizar lo que aquellos de 1977 significaron para los trabajadores y para algunas organizaciones sindicales que se opusieron al mismo, lo cierto es que si se vuelven a hacer bajo el prisma de la patronal y del acuerdo interparlamentario van a carecer de lo mismo que aquellos: del concurso principal de la clase trabajadora.
Sin embargo, la clase patronal no solo se ha acogido a una política de ERTE, sino que en medio de todo este lodazal quiere aprovechar para abaratar el despido, precarizando nuestras condiciones de trabajo. La banca quiere volver a hacerse con el crédito y presentándose como “perjudicada” en una situación en la que van a buscar sacar partido. Como decía hace poco un famoso comunicador de televisión, quien quiera sacar “partido” y “oportunidad” de una situación extrema no es más que un miserable.
Y una vez más, en los momentos de adversidad, ha sido la clase trabajadora, los obreros y obreras, los productores y productoras, lo que han estado a la altura de las circunstancias. Una vez más, lo mejor de la sociedad.
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/clase-obrera

Coronavirus y sociedades tradicionales

Supongo que, mal que bien, a ustedes les pasa lo mismo: el alud de información, sesgada o no, y de opinión, fundamentada o no, que nos asalta no puede por menos que dejarnos medio atontadas. De vez en cuando, sin embargo, alguna noticia, o alguna interpretación, hace que a uno se le encienda una bombilla de entre las muchas que tiene apagadas.
Coronavirus: Plan desescalada en España | Últimas noticias DIRECTOMe pasó hace unas semanas cuando cayó en mis manos –lo he mencionado varias veces- un artículo de la revista Forbes. El texto en cuestión concluía que, por efecto de las significativas reducciones operadas en la contaminación en China, iban a salvar la vida nada menos que 77.000 personas, una cifra unas veinte veces superior a la de las fallecidas, en aquel lejano país, y según los polémicos cómputos oficiales, de resultas del coronavirus. El dato nada tiene de particularmente sorprendente, claro, a los ojos de quienes son conscientes de cuáles son las consecuencias de la locura que asalta a nuestra maltrecha civilización industrial. Ha pasado, de cualquier modo, más bien inadvertido.
Ayer se me encendió, con todo, otra bombilla. La espoleta fue un artículo publicado en La Vanguardia. El texto, de Joaquín Luna, procuraba explicar por qué Portugal y Grecia muestran niveles de incidencia del coronavirus sensiblemente menores que los registrados en otros escenarios. Al respecto se citaba un dato revelador: mientras en la Extremadura española, con 1.060.000 habitantes, habían muerto casi quinientas personas por efecto de la pandemia, en el vecino Alentejo, en Portugal, con 760.000 pobladores, se había computado un único fallecimiento. Da que pensar, verdad, tanto más cuanto que hablamos de dos espacios geográficos limítrofes y, por muchos conceptos, similares.
Confesaré que a la hora de encarar la discusión correspondiente no me interesan mayormente la habilidad y la sabiduría, presuntas o reales, de los gobernantes. Quiero prestar atención, antes bien, a dos hechos -intuyo que relacionados entre sí- que aparecen mencionados en el artículo que gloso y que a buen seguro merecen una reflexión más sesuda que la que yo acometo en estas líneas.
Entiendo que el primero de esos hechos se manifiesta por igual en Portugal y en Grecia, o al menos en buena parte de los territorios respectivos. Me refiero a la presencia, muy liviana, de un fenómeno, las residencias de la tercera edad, más bien desconocido, y en cualquier caso preterido, en las sociedades marcadas por códigos comunitario-tradicionales. En esas sociedades lo habitual es que ancianos y ancianas vivan y mueran en casa, junto a sus familiares, de tal suerte que el escenario –no creo que tenga que aportar más explicaciones- resulta mucho menos permeable a la catástrofe que se ha abierto camino en España, en Italia, en Francia o en el Reino Unido. Hace unas semanas un colega me contó que, según un estudio realizado en las residencias de la tercera edad de una zona de la comunidad de Madrid, en las navidades pasadas sólo un 17% de los viejitos y viejitas las habían abandonado para pasar las fiestas con sus familiares. El dato –me parece- es escalofriante. Y ojo que no quiero ignorar en modo alguno que las residencias que me ocupan desempeñan a menudo tareas muy honrosas, y que las personas que trabajan en ellas merecen todos los respetos. De los efectos, dramáticos, de la privatización de esas instancias habrá que hablar otro día.
El segundo de los hechos que anticipaba, muy llamativo, es el recelo que los hospitales suelen provocar en muchas de las personas que habitan, y singularmente entre la gente de edad, en esas sociedades comunitario-tradicionales que acabo de mencionar. Parece que, en virtud de una excelsa paradoja, cuanto más débil es un sistema sanitario –y el portugués y el griego lo son, al menos en términos comparativos-, mayor es la posibilidad de que la gente, espontáneamente, se autoconfine y reduzca, eficientemente, los riesgos. Entre tanto, y en paralelo, mayor se antoja la probabilidad de que los países que disponen de sistemas sanitarios más desarrollados presuman, con mal criterio, de sus ingentes capacidades para encarar sin mayores contratiempos problemas que, al cabo, y sin embargo, se desbordan.
En lo que hace a una discusión como la anterior ni puedo ni quiero llegar a ninguna conclusión definitiva. Mi intuición, aun así, es que los resultados, moderadamente halagüeños, que se han registrado en Portugal y en Grecia en relación con la pandemia tienen más que ver con el ascendiente de determinados elementos propios de las sociedades tradicionales que con la gestión de los gobernantes. Enuncio esa tesis, claro, con todas las cautelas. No sabemos, ciertamente, cómo terminará lo de Portugal y lo de Grecia. Tampoco me resulta evidente, por otra parte, que el escenario extremeño sea, en lo que hace a claves como las que aquí he manejado, diferente del alentejano. El único dato estadístico del que dispongo, en fin, en lo que hace a las residencias de la tercera edad en Portugal en su relación con el coronavirus señala que si la media planetaria de fallecimientos en esos recintos es de un 50% del total –seguro que la española es más alta-, en Portugal se revela un guarismo algo más bajo, de un 40%. En el buen entendido de que falta un desglose geográfico de este último dato, un desglose que probablemente arrojaría luz, en el sentido que fuere, sobre la tesis que estoy defendiendo.
Podría seguir acumulando incógnitas para, al cabo, reconocer que lo que me ha guiado a escribir estas líneas es el recuerdo de cómo mi madre, que falleció un par de años atrás, pujó reciamente, y con éxito, por morir en casa y por no pisar un hospital. Igual las suyas hubieran sido defensas nada despreciables frente al coronavirus. Dicho sea con toda la admiración por la gente que se ha partido el cobre para salvar nuestras vidas y desde la denuncia de la ignominia de quienes han dinamitado, con premeditación y alevosía, la sanidad pública.
Carlos Taibo
http://rojoynegro.info/articulo/ideas/coronavirus-sociedades-tradicionales

GALERIA DE BUITRES DLXXXII

UGT: un gran negocio de más de 40 millones para algunos
El exsecretario general de UGT Andalucía Francisco Fernández Sevilla, con otros cuatro excargos del sindicato y diez proveedores se sentarán en el banquillo, acusados de urdir una supuesta trama para financiarse de manera irregular.
El Juzgado de Instrucción número nueve de Sevilla ha ordenado la apertura de juicio oral contra el exsecretario general de UGT-Andalucía Francisco Fernández Sevilla, Federico Fresneda exsecretario general de Administración y extresorero de UGT-A, María Charpín secretaria de gestión económica y Enrique Goicoechea consejero delegado de Soralpe, por un presunto delito continuado de fraude de subvenciones concedidas por la Junta de Andalucía y el destino del cual fue la presunta financiación ilegal de sindicato.
Procesan a Francisco Fernández Sevilla, responsables UGT-Andalucía ...
Francisco Fernández Sevilla
Se los acusa de un delito continuado de falsedad en documento mercantil, derivado de la práctica de las supuestas facturas falsas, mediante las cuales habrían sido defraudados 40.750.047 de euros de subvenciones públicas destinados a la formación de parados y trabajadores.
Todos ellos tienen que hacer frente de manera conjunta a una fianza por responsabilidad civil de 40,7 millones, y compromete también las finanzas de la federación regional del sindicato, a la cual se le requiere la misma fianza de 40,75 millones de euros «en concepto de responsable civil subsidiaria
El extesorero de UGT Andalucía monta un show acorralado por las ...
Federico Fresneda
En el banquillo de los acusados se sentarán, además, diez administradores de ocho empresas proveedoras del sindicato como «cooperadores necesarios» en el desvío de fondos públicos. Chavsa, Lienzo Gráfico, Publicar D.M., Siosa, Imprenta Pineda, Viajes Macarena, Caronte, y Carpetas Abadía, y se enfrentan a fianzas que suman mes de 4 millones de euros.
La manera de llevar adelante tales desfalcos eran: por un lado los llamados “rappel”, procedimiento mediante el cual el sindicato se beneficiaba de descuentos realizados por los proveedores sin que fueran declarados a la Administración, por otro se generaban pagos a proveedores mediante facturas simuladas que no se correspondían a ningún servicio prestado, y finalmente la cesión en usufructo de locales propios de UGT a la mercantil Soralpe, de la cual UGT-A era socio único, lo cual generaba un gasto en alquileres falso.
Lamentablemente no todo se cirscunscribe en Andalucía. Ya en marzo de 2019, el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 4 de las Palmas de Gran Canaria, Florencio Luis Barrera, dictó un auto de procesamiento contra 26 personas que irán a juicio por el llamado caso Fundescan (Fundación Canaria para el Desarrollo Social). De nuevo se investigan los delitos de apropiación indebida, estafa y fraude por la adjudicación de subvenciones públicas a miembros de este patronato que también pertenecen a UGT Canarias y la finalidad de la cual era tapar agujeros del sindicato. Entre los investigados está el consejero de Ocupación del Cabildo grancanario, Gilberto Díaz y los exsecretarios generales de UGT Carlos Ucha y Juan Francisco Font
El fiscal Ricardo de Mosteyrín, encargado del caso Fundescan, en su escrito de acusación pide multas y responsabilidad civil que suman en total más de 40 millones de euros para los nueve acusados en este procedimiento, además de penas de prisión que van desde los tres hasta los nueve años por la presunta autoria de tres delitos contra la Hacienda Pública en la modalidad de fraude de subvenciones.
Una vez recibidas las subvenciones entre 2006 y 2009 , según el acto, en lugar de transferirlas directamente a la fundación, una parte de estas se desviaron a UGT Canarias y destinadas a cubrir gastos propios del sindicato.

por si no fuera suficiente, en diciembre del pasado año en Asturias, la jueza titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Oviedo dictó un acto por el cual acuerda el procesamiento de seis exdirigentes y técnicos de UGT Asturias y del propio sindicato como persona jurídica por su responsabilidad en cinco delitos de fraude de subvenciones en los cursos de formación por un importe de 1,46 millones de euros entre 2010 y 2014.
En este caso los procesados son: el exsecretario general Justo Rodríguez Braga, Manuel Díaz Cancio, exsecretario de formación, Alberto González Castaño, encargado de la contabilidad del sindicato y del control y justificación de las subvenciones, Silvia Sariego Ferrero, encargada de las mismas funciones en la delegación territorial del Instituto de Formación y Estudios Sociales (IFES), fundación del sindicato, que recibió más de 750.000 euros, Mónica Menéndez Vázquez, secretaria de administración desde 2002 a 2013 y María Jesús Ocaña Clemente, administradora única de Localmur, una de las tres organizaciones implicadas en la trama junto a Infastur y Formación 2020.
El procedimiento es el mismo básicamente. La presunta creación de un sistema de facturación de horas de alquiler de locales y aulas facturando un coste superior al valor de mercado, el alquiler de equipos didácticos sin que conste la adquisición de estos equipos, o la justificación de gastos de personal sin ninguna relación directa o indirecta con los cursos subvencionados.
No parece haber suficientes calificativos para estos “presuntos” defraudadores. Resulta impensable creer que desde las altas direcciones sindicales tales comportamientos pasen ocultos una y otra vez. Estamos hablando de unas cantidades de dinero inmensas. No están defraudando al Estado solo, nos están robando a todos el trabajadores apropiándose de partidas de dinero destinadas a la formación de trabajadores tanto activos como en situación de paro y que tienen el fin de mejorar el nivel de formación necesario que te permita acceder a un trabajo calificado en algunos casos o simplemente aspirar a una ocupación en el caso de otros muchos.
El sindicalismo hace años que está podrido. En las cúpulas como fieles servidores de las patronales y el capital, aceptando y donante por buena la política de ocupación precaria e insegura. Llevan décadas de un pactisme vergonzoso colocando a la clase trabajadora en un alambre de funambulista del cual te puedes caer en cualquier momento y debajo no hay red que te salve, y en las jerarquías intermedias porque estos tres ejemplos nos dan una idea de lo que se cuece aquí dentro.
Tenemos que luchar por organizaciones sindicales transparentes, que realmente estén junto a sus representados y sean capaces de dar el puñetazo en la mesa para decir basta!!!! y esto se consigue con una unidad de los y las  trabajadoras organizándonos en los propios centros de trabajo y haciéndole frente al sistema.
https://kaosenlared.net/ugt-un-gran-negocio-de-mas-de-40-millones-para-algunos/

Las aerolíneas reciben ayudas millonarias a la espera de reanudar vuelos

El transporte aéreo es un sector estratégicamente importante en la UE al representar un 3,3% del empleo y el 4,1% del PIB
El rescate del transporte aéreo, uno de los sectores más afectados por la crisis de la COVID-19, empieza a llegar a las aerolíneas en forma de ayudas estatales millonarias como la que recibirá Air France por 7.000 millones de euros y que acaba de obtener el visto bueno de Europa, tal y como publicó este diario en Francia podrá rescatar Air France con 7.000 M € públicos.
El transporte aéreo es un sector estratégicamente importante en la Unión Europea (UE) al representar un 3,3% del empleo y el 4,1% del producto interior bruto (PIB) europeo, y las previsiones para 2020 apuntan a un desplome en los ingresos de las compañías del 55% respecto al año anterior, como consecuencia de las restricciones a viajar decretadas por los gobiernos de todo el mundo.
De hecho, compañías que ya han presentado sus resultados del primer trimestre como Lufthansa, registra una pérdida operativa antes de extraordinarios de 336 millones de euros, mientras que IAG, integrado por British Airways, Iberia, Vueling y Aer Lingus, que lo hará este jueves, ya adelantó que, en su caso, la pérdida será de 535 millones.
Por ello, tras admitir que las aerolíneas necesitarán "refuerzo" financiero y "ayudas de tesorería" a futuro, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana español, José Luis Ábalos, ha señalado este lunes que se trata de un problema en toda Europa y que todos los gobiernos trabajan en esta dirección.
Además de las medidas que ya se han puesto en marcha en España de apoyo a las líneas aéreas, a través de las líneas del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y de instrumentos de financiación sindicada con el propio instituto público, "es posible" que necesiten refuerzo de esas mismas líneas a corto plazo, ha agregado en una rueda de prensa en Moncloa.
Iberia y Vueling han suscrito recientemente sendos contratos de financiación sindicada con el ICO por un importe que entre las dos asciende a 1.010 millones de euros (por un máximo de 750 millones de euros y 260 millones, respectivamente).
Según Ábalos, la situación del transporte aéreo es un problema que se extiende a todos los países europeos, por lo que los gobiernos están lanzado distintos tipos de ayudas de liquidez y España está trabajando de forma coordinada, especialmente con los Ejecutivos de Alemania, Italia y Francia.
Precisamente, en el caso de este último país, la Comisión Europea (CE) ha dado este lunes luz verde a una ayuda de 7.000 millones de euros a Air France consistente en una garantía estatal para los préstamos y uno de accionistas para proporcionar liquidez urgente a la compañía durante la crisis causada por la pandemia.
La CE consideró que, en ausencia de apoyos públicos, Air France "probablemente corría el riesgo de la bancarrota".

Alemania

También el Estado alemán está dispuesto a destinar ayudas por una cuantía de 10.000 millones de euros a Lufthansa, de los que aproximadamente la mitad serían a modo de participación en la compañía o con garantías de dividendos de un 9%. El resto se repartirá entre ayudas a cargo de un fondo de crédito avalado por el gobierno federal. (Ver Alemania prepara un rescate multimillonario a Lufthansa y una participación.).
El grupo de aerolíneas de Lufthansa negocia en paralelo ayudas parecidas con Austria, Bélgica y Suiza para sus filiales Austrian Airlines, Brussels Airlines y Swiss, respectivamente.
Lufthansa, que ya ha presentado sus resultados trimestrales, tiene 4.400 millones de euros de liquidez, pero negocia más ayudas estatales con los Gobiernos alemán, suizo, belga y austriaco para asegurar su solvencia.
Por su parte, la aerolínea de bajo coste Norwegian ha logrado el apoyo de más del 95% de los accionistas a su plan de rescate para convertir en acciones más de 10.000 millones de coronas noruegas (881 millones de euros) de la deuda con bonistas y empresas de alquiler de aviones, tal y como publicó HOSTELTUR en Norwegian acuerda con los tenedores de bonos convertir deuda en acciones.
Con este plan, Norwegian quiere acceder al segundo de los tres tramos de la ayuda al sector aéreo del Gobierno, un paquete con garantías de crédito por 6.000 millones de coronas (536 millones de euros), la mitad para la principal aerolínea noruega.

Ryanair

La irlandesa Ryanair, que podría eliminar hasta 3.000 empleos de pilotos y personal de cabina durante los próximos dos años por la caída de la demanda provocada por la pandemia, ha criticado las ayudas estatales recibidas por las antiguas compañías de bandera nacional para mantenerse a flote durante esta crisis, lo que la obliga a competir en desigualdad de condiciones.
Su consejero delegado, Michael O'Leary, ha pedido ayuda a las autoridades de la competencia de la UE y ha advertido de que llevará ante los tribunales comunitarios a los países que decidan rescatar a las antiguas aerolíneas públicas.
https://www.hosteltur.com/136453_las-aerolineas-reciben-ayudas-millonarias-a-la-espera-de-reanudar-vuelos.html

30 abr 2020

El coronavirus como teatro de la verdad

#Todoirábien es una mentira. #Yomequedoencasa es una condena. El confinamiento iguala porque introduce a todos en el tiempo de la espera, y a la vez, visibiliza las brutales desigualdades existentes.
¿Y si poner el Estado a la defensiva tuviera que pagarse con muertos? Durante estos días de confinamiento, por la noche, al bajar la basura a la calle aprovechaba para escuchar el silencio de la ciudad dormida. Creía que hundirme en una soledad casi absoluta me permitiría entender lo que estaba sucediendo. Sin embargo, no conseguía desprenderme de una pregunta obsesiva: ¿y si parar —relativamente— el mundo, si ridiculizar al poder, solo pudiera hacerse cuando la muerte se convierte en desafío?
Sé que esta pregunta es extemporánea. En el marco de los debates actuales —la economía o la vida, la adopción o no del control y la vigilancia como prácticas habituales— incluso parece absurda. Pero el esfuerzo del concepto es medirse con lo delirante, y si es necesario, inventar conceptos también delirantes. Nunca el Estado, mejor dicho, nunca tantos Estados se han hallado en una situación a la defensiva como la actual. ¿Quién podría negarlo?
Coronavirus en Murcia: Los murcianos ponen sus ojos en el 22 de ... Basta analizar las ruedas de prensa que casi diariamente efectúan los presidentes de los gobiernos. En el caso español, la aparición de militares, médicos y políticos juntos, ejemplifica la cara terapéutica y militarizada del poder. “Estamos aquí para salvaros de vosotros mismos. No hay otra salida”, nos repiten insistentemente, mientras emplean las estadísticas —no olvidemos que “estadística” deriva de la palabra Estad— para objetivar sus decisiones. La representación no puede ser más patética ya que es la constatación de un poder agónico incapaz de prevenir ni de adelantarse. Recordar que Boris Johnson ha sido internado en una UCI, y que tantos políticos han sido infectados, es una metáfora siniestra pero muy real de esta agonía. Un poder, repito, enredado en sus contradicciones y falsedades, que ni sabe aún cuántos muertos se han producido, ni cuando llegará una normalidad que tampoco puede describir. Un Estado, en definitiva, incapaz de cumplir el contrato que según Hobbes lo fundamenta y legitima.
En este sentido existe un cierto paralelismo entre el acto terrorista y la acción del coronavirus. En ambos casos, y a pesar de la evidente diferencia de escala, se trata de una “prueba” para el Estado, una prueba fallida que implica directamente su cuestionamiento. No es de extrañar, pues, que la reacción sea la misma: declarar la guerra al enemigo interior, ya sea el terrorista, ya sea el coronavirus. Esta declaración de guerra es totalmente falaz. Es ridículo que un Estado proclame la guerra contra un grupúsculo terrorista o contra un virus. Y, sin embargo, hay una guerra en curso pero no es la guerra decretada por el Estado. Es la guerra social no declarada que el coronavirus ha sacado a la luz.
Por eso resultan lamentables por engañosas, las declaraciones de tantos personajes públicos que, de pronto, descubren nuestra vulnerabilidad e interdependencia. ¿Es que no sabían cuánto sufrimiento cabe en esta realidad? En España, cada día se suicidan diez personas; la gripe causa cada año entre 6.000 y 15.000 muertos; en Catalunya, 300.000 personas —mayoritariamente mujeres— están encerradas en su casa con fatiga crónica, fibromialgia, o sensibilidad química múltiple, y la última vez que pidieron ayuda, la respuesta de las autoridades sanitarias fue que, como no causaban alarma social, se aguantasen. Por cierto, ¿cuántos muertos se requieren para declarar el estado de alarma? ¿No son suficientes los cinco millones de niños que, según la FAO, murieron de hambre el año pasado?
La irrupción del coronavirus nos ha hecho olvidar que, a pesar de la brutal represión del Estado, un ciclo de lucha contra el neoliberalismo se estaba desplegando en muchos países del mundo. La emergencia climática también ha pasado a un segundo plano. El coronavirus impulsa, pues, una despolitización al cancelar las memorias de lucha y construir un simulacro de nosotros basado en un mismo miedo a la muerte.
Pero el coronavirus, en tanto que potencia oscura de la vida, es capaz de una acción politizadora cuya radicalidad se nos escapa. Decir, como ya he avanzado, que muestra la debilidad del Estado es muy insuficiente. El embate del coronavirus no es más que el efecto de una naturaleza maltratada por un capitalismo desbocado. No hace falta perder mucho tiempo para demostrar esta afirmación. El coronavirus constituye un acto de sabotaje de la vida contra una realidad que ya es plenamente capitalista y sin afuera. Vivimos dentro del vientre de la bestia y somos nosotros mismos quienes la alimentamos. ¿Es de extrañar que necesitemos aparatos de respiración asistida? El coronavirus ha abierto en canal esta maldita bestia y cuando el espacio de los posibles se ha venido abajo, entonces ha aparecido el teatro de la verdad.
En el teatro de la verdad no hay ruedas de prensa. Las representaciones y sus representantes no tienen ya cabida. Está el personal sanitario en su lucha abnegada y solitaria; están los ancianos cuya muerte en la soledad de las residencias constituye su particular modo de escupir contra esta sociedad —por favor, llamarles “abuelos” a estas alturas es aún peor que el insulto que ya era—; están las cajeras de los supermercados; y los riders corriendo en las calles vacías para complacernos; y los maestros que intentan acercarse a los niños y niñas enjaulados. Estamos los confinados que cada día a las 20h salimos a aplaudir y también el vecino que ha colgado un papel en la entrada pidiendo que la enfermera que vive en el edificio se marche porque puede contagiarnos. Están los que viven en locales sin ventanas a la calle y comparten un piso minúsculo con otra familia; están los que tenemos una buena conexión a internet y los que solo tienen un teléfono con tarjeta de pago. Los grupos de ayuda mutua que la policía multa. Y también muchas, muchísimas personas que no saben qué será de su vida.
La actual crisis sanitaria ha acelerado la deriva fascista inmanente al capitalismo en un doble sentido. En primer lugar, y su constatación supone ya una obviedad, por el aumento imparable de las formas de control y vigilancia mediante el uso de las nuevas tecnologías: geolocalización, reconocimiento facial, código de salud, etc. En segundo lugar, por la transformación que se está produciendo en la forma de trabajar. El capital, muy a su pesar, tuvo que admitir la existencia de la comunidad de los trabajadores dentro de la fábrica. Para poder controlarla, empleó las disciplinas, la vigilancia panóptica, y en particular, el secuestro del tiempo de vida. Ahora el capital tiene la posibilidad de deshacer lo que aún permanecía de dicha comunidad. El dispositivo de control ya no es el secuestro, es el teletrabajo. Internet y el teléfono móvil son los dispositivos que permiten hacer del trabajo una forma de dominio político. Ciertamente siempre ha sido así. La novedad reside en una progresiva indistinción: saber si trabajamos, si vivimos, o si sencillamente, obedecemos, resulta cada vez más complicado. Una teletrabajadora expresaba muy bien esta nueva situación: “Ahora duermo menos que nunca y me falta tiempo para todo”.
La crisis sanitaria se inscribe dentro de una operación política de readecuación interna del neoliberalismo. Más allá de los cambios geopolíticos que se avecinan y de una globalización mucho más sobredeterminada por el Estado nación, lo cierto es que se aproxima una sociedad de individuos cada vez más atomizados y cuya única conexión pasa por conformarse, en el sentido más propio de la palabra, como terminales del algoritmo de la vida, es decir, de ese mercado que se confunde con la vida. Sabemos que toda crisis consiste en una situación desfavorable para la mayoría que ha sido políticamente construida y que, sin embargo, se autopresenta como naturalizada. Pero si esta crisis sanitario-económica global tiene importancia es porque en ella —y gracias a ella— se pone además en marcha un nuevo contrato social basado en el control y la desconfianza.
Por eso hay que entender el confinamiento como una etapa en la construcción de una subjetividad impotente y desconfiada. Una subjetividad que suplica poder vivir y que se piensa a sí misma como víctima, aunque las víctimas evidentemente no son iguales ya que la división del trabajo las atraviesa. El trabajador intelectual está mucho menos expuesto que el trabajador manual como la misma pandemia ha mostrado.
#Todoirábien es una mentira. #Yomequedoencasa es una condena. El confinamiento iguala porque introduce a todos en el tiempo de la espera, y a la vez, visibiliza las brutales desigualdades existentes. El 62% de los muertos por coronavirus en Nueva York son negros y latinos. En Barcelona, un 0,5% —500/100.000, el índice más alto de la ciudad— de la población de Roquetes (Nou Barris) está infectado por Covid-19, en contraste con el 0,07% (76/100.000) de Sarrià-Sant Gervasi. La verdad se padece y se contagia. Por eso el Estado quiere clausurar el teatro de la verdad cuanto antes, pero la acumulación de muertos le impide cerrar la puerta. Su voluntad sería desplegar cuanto antes el espacio de los posibles, de unos posibles totalmente redimensionados y al alcance de unos pocos. Vivir la vida —permanentemente— en viaje, una vida aparentemente libre y desterritorializada, a partir de ahora, solamente podrá hacerlo quien tenga dinero. Los demás serán piezas fijas atadas a un deuda infinita.
A pesar de lo terrible que es no tener una ventana desde la cual ver el cielo, o estar completamente solo, el confinamiento supone una cierta desocupación del orden. Los balcones se hablan entre ellos. Rostros que nunca se habían visto, se reconocen. Por unos momentos, estamos juntos fuera de la máquina capitalista, y entonces, la fuerza de dolor recogida en ella misma se convierte en indestructible. Sería demasiado insensato afirmar que, habitando el confinamiento, hemos arrancado un espacio de libertad a esta realidad opresiva e injusta, pero cuando el querer vivir se separa de la vida movilizada por el capital, dejamos de ser víctimas. Son momentos de extraña libertad que aterran al poder. A nosotros, nos ponen ante un abismo, y entonces, se nos hace un nudo en el estómago. No es el abismo de la incertidumbre sino el de la verdad de una bifurcación que el teatro de la verdad nos recuerda a cada instante. Tenemos que escoger si queremos seguir siendo un terminal del algoritmo de la vida que organiza el mundo o bien un interruptor de la pesadilla que nos envuelve.
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/el-coronavirus-como-teatro-de-la-verdad

El “Pacto de la Reconstrucción” contra la Clase Trabajadora

Nuevamente, se prepara una “Gran Agresión” contra la Clase Trabajadora, igual que ocurrió con los Pactos de la Moncloa. Nuevamente, el trabajo sucio de disciplinarnos, para servir a los intereses del capital, de impedir las revueltas sociales que se intuyen cuando pase esta crisis sanitaria, vendrá de la mano de los llamados con insultante eufemismo “Agentes Sociales”, es decir, los Sindicatos del Régimen.
En el Estado español hay más de 200 sindicatos, pero solo se refieren a dos, UGT y CCOO, y no es que sean olvidadizos, al contrario, saben que son los que se van a aplicar con mayor contundencia y efectividad en la defensa de los intereses del Gran Capital y de sus siervos, este gobierno y los sucesivos, lo que claramente significa traicionar a quienes dicen representar, la Clase Trabajadora.
Este nuevo Pacto que, según parece, le van a llamar “Acuerdos de San Jerónimo” y lo van a llevar a cabo cuando la Clase Trabajadora está confinada en sus casas (quien tiene suerte de tener una), atemorizada por la crisis sanitaria, con los medios de comunicación y las calles tomadas por el ejército y las fuerzas de seguridad, en una exhibición de fuerza sin precedentes.
La Clase Trabajadora no va a estar representada en esos acuerdos, no va a ser consultada ni tenida en cuenta, como no lo ha estado nunca en este modelo de Pactos, en los cuales, siempre ha salido más desprovista de derechos y libertades, de capacidad de organización y de negociación, más empobrecida y embridada, menos protagonista de su propio futuro y más arrinconada al conformismo sumiso por la impotencia colectiva que generan.
CGT y las otras organizaciones sindicales invisibilizadas, los innumerables colectivos sociales que luchan por un mundo más justo e igualitario, debemos tomar conciencia del poder colectivo que tenemos y disponernos a recuperar las calles para defendernos y transformar el modelo social que nos tienen preparado.
Tenemos que recuperar los Servicios Públicos que regalaron a sus amiguetes, establecer una Renta Básica de las personas Iguales (RBis), universal e incondicional, para que el empleo asalariado no sea una condena bíblica sino una opción de vida elegible, desde las necesidades básicas vitales cubiertas, obligar a un verdadero reparto de la riqueza que generamos entre todas, tenemos que poder participar, de manera directa y no representativa, horizontal y solidaria, en todas las cuestiones que nos afectan para desarrollar un proyecto de vida digno.
Debemos obligar a la Banca a devolver el millonario rescate que les hicimos con nuestro dinero, a las grandes fortunas, a la monarquía, a la Iglesia, a los personajes que saquearon con la corrupción nuestra riqueza colectiva, debemos obligarles a que lo reviertan a la Comunidad.
Para impedir esto es para lo que pretenden este engañoso “Pacto de la Reconstrucción” o como quieran llamarlo. Para esto se van a conjugar el capitalismo, el gobierno y los llamados “agentes sociales”. Saben que nos van a machacar, ya lo están haciendo, y pretenden conservar sus inaceptables privilegios a costa de la mayoría social.
Colectivamente somos muy fuertes, imparables. Juntas podemos cambiar todo lo que nos propongamos. Pues estemos preparadas para ejercer con firmeza, coherencia y rebeldía, este potencial transformador que, si lo desarrollamos, debe conducirnos a un modelo de sociedad en Igualdad, Apoyo Mutuo, Autogestión y Justicia social.
Luchemos juntas contra la DESIGUALDAD
http://rojoynegro.info/articulo/ideas/el-%E2%80%9Cpacto-la-reconstrucci%C3%B3n%E2%80%9D-la-clase-trabajadora